martes, 5 de noviembre de 2013

El secreto del éxito; la continuidad

A raíz del inicio de la campaña de Valenburgo con el sistema del Barbarians of Lemuria (BoL), estuve pensando en algo que he descubierto con el tiempo, mucho ya jugando a esto el rol, y es que uno de los secretos de que un sistema triunfe en la mesa de juego se debe, en gran parte, a la continuidad que el DM le de en mesa, o sea, de lo pertinaz que sea con su juego.


 
Desde que empecé hace casi 25 años, he arbitrado, mastereado o dirigido, como se prefiera, a muchos juegos, y básicamente sólo unos pocos han resistido. De estos juegos destaco 2 por encima del resto; La llamada de Cthulhu, y D&D, en sus diferentes ediciones. Son estos los que han resistido el paso del tiempo y no otros, como Runequest, Mutantes en la sombra, Ragnarok, El señor de los anillos, Rolemaster, Traveller, Starwars, Paranoia, Stormbinger, Vampiro, James Bond, Warhammer JdR, Dark Heresy, El rastro de Cthulhu, Starwars D20 y algunos más.
 
¿Por qué estos dos primeros y no el resto? Es una pregunta que puede resultar simple, pero que entraña una constante invariable, que han sido, y siguen siendo, los favoritos del DM.
 
Estos dos juegos son los que han tenido más continuidad debido a la insistencia del DM de turno. De todos los que he listado y que ya no jugamos, es posible que haya uno o varios que sean a los que jugáis habitualmente, y os estéis haciendo la misma pregunta. ¿Porqué este y no otro es es juego al que terminamos volviendo una y otra vez?
 
 
 
 
 
 
Tal vez alguno piense que es el resultado del consenso, que jugar al rol es como practicar la forma más pura de democracia, pero os engañais con una utopía. El rol es la dictadura más absoluta del dictador más benigno de la historia, el DM. Si un DM no está a gusto con un sistema, da igual lo mucho que le guste a los jugadores, este sistema terminará en un rincón de la biblioteca rolera para no volver nunca a la mesa de juego. Es tan sencillo como eso.
 
Por otro lado, si un DM gusta de un juego en particular, el éxito vendrá por medio de dos factores; que guste a los jugadores y que el DM le de continuidad en la mesa. Pero este último factor es el determinante para que el juego cuaje a largo plazo, la continuidad.
 
Generalizar es imposible, y más en un hobbie como este, ya que de haber una verdad  absoluta, todos jugaríamos a lo mismo. Pero en líneas generales, si lo analizáis detenidamente, es la insistencia de vuestro DM con un juego, lo que hace que éste y no otro, sea el juego básico de vuestro grupo, el tótem rolero de vuestra comunidad de juego.
 
 
 
 
 
 
 
 
Todos tenemos un DM con un juego, o dos, fetiches, y no concebimos ver a este DM sin arbitrar a este juego en particular. Por ejemplo tenemos a Charlie, cuyo juego fetiche es el Runequest y en concreto la ambientación de Glorantha. Si terminamos perteneciendo a su grupo de juego, indefectiblemente terminaremos jugando a Runequest y con el tiempo llegaremos a convertir este juego en nuestro juego fetiche. La insistencia de Charlie, proponiendo a cada ocasión una campaña a este juego, hará que terminemos adoptándolo como nuestro, o bien abandonando el grupo o viendo como Charlie abandona el grupo en busca de nuevos fans de Runequest.
 
Jugar a rol es una práctica social, y como todas, implica una empatía compartida. No solemos meternos en una actividad social en la que no tengamos empatía por los otros sujetos que la comparten, y con el tiempo, nuestros gustos se acercan cada vez más. Una de las claves de ese acercamiento puede ser la voluntad de uno de los miembros, que trata de atraer hacia sí el gusto de los demás, en este caso el DM con su juego preferido.
 
 
Y toda esta idea de continuidad me viene a la cabeza precisamente por el Barbarians of Lemuria y Bruendar, que tras uno inicios dubitativos, al final ha devuelto este juego a nuestra mesa de juego y parece que va a quedarse. No como pasó con el Dark Heresy, que nos gustó a todos pero a él no le convenció, por lo que se guardó en la estantería hasta que me lo dejó a mí para que le volvieramos a dar una oportunidad.
 
Aunque esta vez, este hecho particular del BoL me ha llamado la atención, me he puesto a pensar y nos lleva pasando toda la vida, terminamos jugando al juego preferido del DM de turno, yo incluído, gracias a su perseverancia y constancia, o a lo que es lo mismo, la continuidad que le da a ese juego en mesa.
 
Y vosotros, que opináis?
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