domingo, 11 de agosto de 2013

Y donde queda el Rol?









Ayer cumplí 90 días en Zona de Operaciones, y durante todo este tiempo, mis esfuerzos frikys han estados enfocados en el Warhammer, en su mayor parte, a pintar las 183 miniaturas y 5 pequeñas piezas de escenografía que me traje. 

A día de hoy llevo 62 miniaturas y 3 piezas de escenografías pintadas. Teniendo en cuenta el escaso tiempo que tengo, que no me puse a pintar desde el día uno, sino que empecé una semana después del relevo y que durante el mes de Julio estuve en España, por motivos de trabajo durante 10 días, pues creo que debo estar bastante satisfecho. 

En 2011 estuve 150 días en Afganistán y este año parece que van a ser más, aunque aún no está confirmado del todo. De ser igual que en la anterior misión, me quedan 60 días de estancia en este caluroso y polvoriento país, y siendo optimistas, tal vez podría llegar a tener unas 100 miniaturas y todos los elementos de escenografía pintados. Lo cual, no es un mal balance, teniendo en cuenta lo que pinto en casa. 


 
Tras leer las novelas de Eisenhorn y teniendo pendientes las de Ravenor, el monazo de jugar a Dark Heresy es muy grande.



Pero entonces, ¿Donde queda el rol? Podía pensar que este año no hay lugar para el rol, pero gracias a Bruendar y a mi breve estancia en casa en el mes de Julio, me he venido con un invitado inesperado, el manual del Dark Heresy, el juego de rol basado en la ambientación de Warhammer 40.000 que editó FFG y que en España tradujo EDGE. Desde el vuelo de regreso a Afganistán no he dejado de leerlo ávidamente y es que guardo un grato recuerdo de las dos partidas que jugamos allá por el 2009, cuando Bruendar se lo compró y se lanzó a dirigirlo con el explosivo ímpetu que le caracteriza. Pero debido a las campañas de D&D que teníamos en marcha en ese momento y a su falta de continuidad y constancia, lo terminamos abandonando, y eso que todos los jugadores quedamos contentos, tanto por la ambientación como por el sistema. 

Como llevábamos bastante tiempo reclamándole que lo retomase, mi querido amigo y subcomandante del blog, tomó "the southern route", o como diríamos nosotros, el camino más fácil, que no es otro sino encasquetármelo a mi para que lo retome yo. Y claro, como me conoce y sabe que soy un facilón y que me pueden los manuales gordos de rol, y que he leído todas las novelas del inquisidor Eisenhorn de Dan Abnett, pues mis ganas y motivación eran las más adecuadas. 

En cuanto regresé a Zona de Operaciones y se lo conté a mi colega super friky del warhammer, me dijo que me bajaría todas las expansiones del Dark Heresy en inglés, ya que él tenía acceso a internet gracias a su puesto y en menos de una semana tenía unos 800MB en mi ordenador, con unos PDF de gran calidad de todos los suplementos.

De momento sólo les he echado un vistazo a ver que tal se leían y sobre todo de que iba cada uno, y por aventuras no será, ya que aparte del suplemento "Purgad los impuros" que tiene tres aventuras, hay dos trilogías más de aventuras, con lo que creo vamos a tener de sobra.


Este me lo pillaré en español, que así me ahorro una traducción.



En los ratos que no puedo pintar me leo el libro básico de Dark Heresy y en cuanto me empape del sistema, me aventuraré en algún que otro suplemento, no será por falta de tiempo.

Y no penséis que tengo olvidado el Pathfinder, ni La llamada de Cthulhu, es simplemente que un cambio, tanto de sistema como de ambientación puede venirnos bien para cambiar una dinámica de grupo que está haciendo que cada vez juguemos con menos continuidad y nos dediquemos más a jugar a juegos de tablero que a mantener las campañas en curso, como la de las máscaras de Nyarlahotep, que aún siguen en el capítulo de Londres, a punto de terminarlo, después de tantos meses y de muy pocas sesiones.

Asi que espero que este Dark Heresy Revival nos devuelva a la senda de la continuidad y que recuperemos nuestro querido sistema D100 y alejarnos del perverso y veleidoso D20.
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