lunes, 3 de junio de 2013

T.I.A. This is Afghanistan

Es una expresión que usan muchos los americanos, más en plan, "esto es lo que hay" que como descripción del país. Es curioso lo poco que se sabe de esta tierra en la que llevamos más de una década, reconstruyendo, ayudando a mejorar y combatiendo al insurgente. en las noticias sólo salen noticias de nuestro contigente en esta tierra o de las desgracias causadas por los ataques talibanes. Tal vez sea lo más mediático, lo que más se vende.

Sin embargo, el que está aquí y ve de primera mano esta tierra no se deja de maravillar de dos cosas, la belleza salvaje del paisaje y la dureza de las condiciones de vida, que se asemejan más a una película de Mad Max mezclada con tintes medievales, porque esta tierra parece anclada en el pasado y los contrastes entre las urbes grandes y los pequeños pueblos es abismal.

Una tierra dura y llena de contrastes y paisajes infinitos.


Hoy os traigo unas fotos de Darre-Ye-Bum, donde hasta hace muy poco teníamos una base avanzada y donde muchos compañeros han trabajado muy duro, han pasado momentos muy peligrosos y han vivido en condiciones que estremecerían al más pintado.




En el Cougar de nuestros compañeros la unidad de helicópteros de maniobra.



Iniciamos nuestro viaje por helicóptero, desde Qala-E-Naw donde está nuestra base Ruy González de Clavijo, y marchamos hacia Darre-Ye-Bum, por la ruta aérea, la más corta y segura durante toda la misión, aunque no exenta de peligro, por supuesto.



Sorprende ver que no todo es un desierto como puede parecer y que hay vegetación que resiste el frío extremo del invierno y el sofocante calor del verano.


No hay nada como ver el paisaje de una tierra desde el aire, donde puedes verla y descubrirla con otra perspectiva, más amplia y menos subjetiva. Afganistán es una tierra de tribus, de etnias con mayor o menor relevancia, donde en pocos kilómetros puedes ver tribus de nómadas que viajan con sus rebaños, gentes en coche o moto y granjeros cultivando su tierra. Y niños, muchos niños en todos los pueblos y caminos, algunos sonriendo y saludando, otros pidiendo caramelos y otros tirándote piedras, más o menos como sus padres.





Una vida dura que perdura generación tras generación.



Nos acercamos al valle donde se halla el pueblo de Darre-Ye-Bum junto a la ribera de un río que lleva muy poco caudal durante gran parte del año, pero que es muy peligroso durante sus crecidas producidas por el deshielo o las copiosas tormentas.






Al fondo el fértil valle donde se esconde soñolienta el pueblo de Darre-Ye-Bum

El pueblo es bastante fértil y está lleno de árboles, algo que me sorprendió mucho cuando llegué a esta tierra en 2011, porque tenia la idea equivocada que afganistán era un desierto estéril, nada más lejos de la realidad.




Corre más agua subterránea de lo que uno imagina, y si fueran capaces de hacer más pozos el paisaje sería mucho más fértil.


Nuestra base avanzada, que ahora pertenece al ejército afgano, estaba situada en medio del pueblo, puerta con puerta con la base avanzada de los yanquis. Tal vez es la base avanzada que más ataques directos ha recibido y por su situación en medio del valle, la más difícil de defender. Como contrapunto os diré que no hay sandías más sabrosas que las que he comido aquí.



Un viaje corto y excitante con una oportunidad única de contemplar a vista de pájaro lo que este paisaje tiene que ofrecer.

 
La convivencia con la población civil en estas zonas es complicada debido a la cercanía de la influencia talibán y de la insurgencia. Pero es una labor larga y laboriosa, la de establecer vínculos con la población y que aprendan a tolerarnos y aceptar nuestra presencia y ayuda. No en vano se ha trabajado en esto durante más de una década y seguiremos haciendo hasta el último momento.



Paisajes que enganchas a primera vista con kilómetros y kilómetros deshabitados.

Nos alejamos de la base, tras una estancia corta, amenizada por disparos de AK´s y algún que otro RPG de los que tanto abundan por aqui y volvemos a la seguridad de nuestra base principal, pero eso sí, disfrutando de una paisaje que para muchos será inolvidable, por las experiencias vividas, el compañerismo más sincero ante momentos de peligro y por los horrores que han presenciado. En definitiva, una experiencia dura en un sitio igual de duro, que no deja a nadie indiferente.


Volviendo a Qala-E-Naw

Aqui termina nuestro viaje de hoy, pero os aseguro que habrá más, porque esta tierra tiene mucho que ofrecer y sus gentes mucho que enseñarnos, y es que esto es Afganistán.
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