jueves, 20 de junio de 2013

La hospitalidad del anfitrión ausente




Ogros VS Caos, duelo inédito en nuestra mesa de juego.

Desde que estoy en Afganistán, 45 días ya, mis amigos han proseguido con el hobbie del
Warhammer, no ya Bruendar, que nunca lo ha dejado, sino que en tras las últimas batallas, tuvimos a otros dos colegas muy interesados en retomar el hobbie que dejamos en stand by hace algún tiempo.

Todo preparado para la batalla.


Asi que al poco de irme, Bruendar organizó un tutorial con dos de sus ejércitos para nuestro colega Nacho. Subieron hasta mi casa y montaron el nuevo tablero, desplegaron la escenografía y colocaron la línea de batalla de dos pequeñas fuerzas de 1500 puntos de ogros y guerreros del caos. Bruendar volvió a retomar a sus queridos ogros y Nacho probó las reglas de esta nueva edición con la lista del caos que le había preparado Bruendar.


Dos ejércitos duros y rocosos.


Por lo que me contaron fue un buen tutorial y lo pasaron muy bien, mientras nuestro colega se empapaba de las nuevas reglas de esta edición de Warhammer, que en mi humilde opinión, me parecen de las mejores que he probado, ya que son más sencilla y dinámicas, y lo más difícil de todo, que hace los enfrentamientos muy igualados, lo que revierte en más diversión y menos frustración.


Esto es lo que se conoce como combate múltiple, con resultado de masacre.


Tras la victoria del caos, gracias a una genial actuación del hechicero del caos con su extraordinaria potenciación de la unidad de guerreros, Nacho comenzó a desempolvar a sus altos elfos y comenzó a flipar con las novedades de esta nueva edición, pillándose el nuevo libro de ejército y las cartas de conjuros.


El señor del caos destripa al carnicero.


En el siguiente asadero que hicieron en mi casa, a nuestro colega Jegorei, poseedor de un ejército de condes vampiro, uno del imperio que ahora tengo yo en usufructo y que en su momento también comenzó uno de Reyes funerarios de Khemri, le fueron regalando el oído con las virtudes de esta nueva edición y le relataron la batalla que habían jugado la semana anterior. Y como ya había flipado también con la nueva mesa de juego, pues se animó a desempolvar sus huestes vampíricas y tras leerse el manual de reglas y leerse el nuevo libro de ejército de los condes vampiros, pues quedaron para el siguiente batalla, esta vez altos elfos y condes vampiros se verían las caras.


Mucha escenografía para jugadores noveles.

Como en el anterior tutorial, volví a ser el anfitrión lejano, ya que se desplazaron hasta mi casa y tras preparar la mesa de batalla, desplegaron la escenografía, demasiada para mi gusto, y pusieron a sus ejércitos en línea.

La colina de la hamburguesa, sin mostaza y con mucha sangre.

En esta partida, por el resumen de lo ocurrido y por las fotos que me mandaron, me pareció que el gran protagonista de la batalla fue la escenografía, que impidió lucirse a los ejércitos.



Pocos caballeros contra tanta flecha.

Los altos elfos se atrincheraron en una colina en su zona de despliegue que convirtieron en "la colina de la hamburguesa" diezmando las hordas de los no muertos. Aún así, hubo combates muy disputados y la batalla ha servido para enganchar de nuevo al hobby a nuestros dos colegas, que ya estan empezando a reforzar sus ejércitos con nuevas unidades y con los respectivos libros de ejército.



Peanas de bosque self made by Bruendar.

Además, esta batalla supuso el comienzo de una campaña diseñada por Bruendar para sacar el máximo partido a los ejércitos que tenemos de Fantasy, un total de 9 entre; Imperio, Orcos y Goblins, Enanos, guerreros del Caos, Altos elfos, Condes Vampiro, Reyes funerarios de Khemri, Ogros y Hombres Lagarto.




Se cierran las tenazas pero sin fuerza para aplastar a los elfos
 La próxima batalla será entre enanos y condes vampiro. Estaré pendiente del resultado desde la distancia y a modo de venganza seguiré pintando frenéticamente mis hordas para que se desplieguen en mi campo de batalla al final de la misión y recuperar horas y horas de batallas entre colegas, y volver a ser el anfitrión presente, una vez más.

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