viernes, 31 de mayo de 2013

La última batalla

El pasado 30 de abril, dos dias antes de venirme a Afganistán, mi segundo al mando y mi gran amigo Bruendar, me retó a probar su incipiente ejército del Caos, contra la lista de Gorbad que tan bien funcionó pero que no logró la victoria frente a los ogros.

El saludo inical, la amistad ante todo, luego, la masacre.


Bruendar está reuniendo poco a poco un ejército del Caos y le apetecía probarlo conmigo antes de que me fuera, por lo que mantuve mi lista original, con la salvedad de sustituir al inútil de mi gigante por una nueva Aracnarok, que tan bien había funcionado en la anterior batalla.



Mi nueva mesa de Warhammer, que pintaré con deleite en noviembre a mi regreso.



Así pues mi lista consistía en Gorbad y su unidad de 6 jinetes de jabali. Un chamán orco y uno goblin nocturno y de Gitilla el cazador, con su unidad de jinetes de lobo goblins. como unidades puse una unidad de 20 goblins nocturnos con 3 fanáticos, una unidad de 20 orcos negros y otra de 25 orcos grandotes. Además de una unidad de 6 trolls, 2 lanzavirotes y 2 aracnarok. un total de 2500 puntos.

Del otro lado, Bruendar puso una unidad de guerreros del caos, con su héroe portaestandarte y su hechicero del caos. Belakor el demonio, una unidad de caballería del caos, una unidad de mastines del caos, otra unidad de ogros del caos, dos carros y un templete del caos. Sinceramente no sabía a que me iba a enfrentar, sólo que iba a ser una dura prueba para esta lista comandada por Gorbad y que había perfilado un poco más después del fracaso de la primera batalla.

Los malditos fanáticos no han vuelto a ser los mismos desde que empecé con esta octava edición.


Por primera vez y hasta mi regreso en noviembre. dispusimos nuestro nuevo tablero modular de Citadel, el cual espero pintar a mi regreso, y dispusimos la escenografía. Luego dispusimos a nuestros ejércitos y comenzó la carnicería. Podéis ver que en el despliegue traté de colocar a mi general/portaestandarte que alcanzara con su influencia a todo el ejército


En el flanco derecho se libró la mayor parte de la batalla y dos cargas fallidas, una del principe demonio y otra de un carro del caos, me permitieron tener la iniciativa y aprovecharla para que mis tropas rindieran al máximo.

El flanco derecho con las dos arañas y Gorbad fue donde la batalla de verdad se libró.



En el primer turno, los jinetes de lobo goblins al mando de Gitilla, el cazador, lograron acabar con un carro del caos al que habían herido con sus flechas y arrasar para cargar de nuevo contra el otro carro, que sin la ayuda de una carga de Gorbad, no hubiera sucumbido.


Las arañas gigantes hicieron su función a la perfección, que fue absorber todo el daño que pudieron y diezmar las tropas rivales. La primera araña, la que está sólo imprimada, avanzó a través del bosque y se puso delante de Gorbad y los orcos grandotes, lo que hizo que la carga de la caballería del caos se topase contra ella. Pero con una sola herida aguantó lo suficiente para que la carga de Gorbad combinada con la de los orcos grandotes y la otra araña gigante, destrozara la poderosa caballeria del Caos.



Los orcos grandotes aguantaron las embestidas del demonio del caos y del templete, fue sin duda una de las unidades de la partida.
En el flanco izquierdo, los fanáticos hicieron más daño que bien y los goblins nocturnos aguantaron la carga de los ogros del caos lo suficiente como para que los orcos negros acabasen destruyendo a los ogros y limpiando ese flanco de enemigos.


Increíblemente aguantaron la carga y encima les hicieron heridas a los ogros.


En el último turno, la caballería de orcos cargó contra el templete del caos, destruyéndolo, e inclinando definitivamente la balanza de la batalla, ya que al quedarse el principe demonio solo, éste sucumbió ante los ataques de los orcos grandotes.


La caballería de los orcos se reivindicó destruyendo el templete del caos.
Finalmente, Belakor sucumbió al poder de la horda del Waagh desencadenada por Gorbad, que ha ido ganando experiencia tras su derrota contra los ogros.



Dos enemigos formidables con unas miniaturas únicas.
La partida terminó con la destrucción del príncipe demonio y el templete del caos. Para el caos sólo quedaba en la mesa su unidad de guerreros del caos y Los orcos se alzaban con una victoria decisiva que ha aumentado mucho mi moral y las de mis orcos. Ha sido mi última batalla, hasta mi regreso en noviembre, y no puedo guardar mejor recuerdo.
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