miércoles, 17 de abril de 2013

Orcos y Ogros se vuelven a ver las caras



Línea de batalla durante el primer turno


El viernes pasado, nos volvimos a ver las caras en la mesa de Warhammer, Bruendar y un servidor, reeditando las últimas batallas de nuestros dos ejércitos, Orcos y goblins vs Ogros.

Esta vez la batalla estuvo más disputada y nos dejó muy buen sabor de boca y con ganas de repetir. De nuevo volví a hacer de sparring de Bruendar para un torneo de Warhammer, que tendrá este finde.

Hace varias semanas, Bruendar me regaló el manual de la octava edición de warhammer, en formato pequeño, o sea, el que viene en la caja de "Isla de sangre". Y he de reconocer que desde la sexta edición, donde batallamos a tope, habían cambiado bastantes cosas. Tras esto me releí mi libro de ejército entendiendo mejor las reglas especiales de mis unidades.
Así pues, preparé la siguiente lista;ç
Como comandante puse mi nueva miniatura de Gorbad Garra´ierro, a lomos de su jabalí "Winstrolado", el cual es una mala bestia y como general ha sido de los mejores que he tenido.
Luego elegí a Gitilla el cazador, un goblin a lomos de su lobo, que hace que su unidad de jinetes goblins en lobo, sea muy productiva y eficaz.
Finalmente, para no desechar la magia, elegí a un chamán goblin nocturno y a un chamán orco, para controlar la magia de los ogros y ver si la de mi bando me daba una alegría.
Para las tropas básicas puse una unidad de orcos grandotes de  25 componentes con un estandarte mágico que les daba a sus ataques "poder de penetración", luego puse una unidad de 17 goblins nocturnos, sin grupo de mando y con tres fanáticos ocultos en sus filas. Para terminar, añadí una unidad de 9 jinetes lobo goblins para acompañar a Gitilla.
Las tropas especiales fueron; una unidad de 20 orcos negros con el estandarte de la rapidez, una unidad de 6 jinetes de jabalí para acompañar a su comandante, y una unidad de 6 trolls. Añadí también 3 lanzavirotes para multiplicar mis posibilidades de fuego de artillería o de desastre, que nunca se sabe con estos tipejos.
Finalmente, una Aracnarock y un gigante como unidades singulares completaban mis 2500 puntos de ejército.

Este fue mi último turno bueno, luego todo empezó a desmoronarse como un castillo de naipes



Bruendar, por su parte, utilizó su lista de siempre, con la salvedad que introdujo su nuevo escupehierros, una mini chulísima que da mucho miedo. Como comandante tenía a un matarife, y como héroe a un ogro portaestandarte de batalla. Puso su colmillos de trueno, tres unidades de tigres dientes de sable, dos unidades de cballeria dientes martirio, con dos componentes por unidad, una unidad de 16 ogros, otra sólo de tres, y una de comehombres. En mesa abultaban bastante más que las mías y prometían darse un buen atracón de pieles verdes.


Mi única alegría mágica, el fallo de un conjuro del matarife que se llevó a 7 de sus ogros
El despliegue estuvo equilibrado y logré una buena línea de batalla, con mi general dando sus 18 UM de liderazgo a casi todo el ejército, lo que me vino muy bien. Y la batalla estuvo muy disputada, hasta el turno decisivo, en el que fallé la carga con mis orcos negros por sólo una UM, lo cual supuso que tres unidades de ogros cargasen contra ella en el turno posterior y hundiese todo mi frente de batalla, el cual no pudo sostenerse ni con la presencia y ataques de Gorbad. Si a eso le añadimos mi mala suerte con los fanáticos goblins, que causaron más bajas a mi ejército que al contrario, y unas pésimas tiradas de conjuros que hicieron que mis chamanes apenas hicieran nada de interés en toda la partida. Además, tanto el gigante, como la araña apenas fueron resolutivos, y fue tanto por mi mala suerte como la buena de Bruendar. 


Nadie suponía que todo este flanco izquierdo se vería arrasado por una carga fallida de mis orcos negros
Aún así, para ser mi primera batalla con esta lista remozada y conociendo bien las reglas del jeugo y las particulares reglas especiales de mi ejército, me siento muy satisfecho del resultado, ya que mis orcos grandotes, los chamanes, jinetes de lobo con Gitilla al mando y los goblins nocturnos aguantaron hasta el final de la partida, que de haber seguido hubiera significado una posible masacre en mi contra.

Lo que sí he aprendido con esta batalla es que las estrellas de los nuevos ejércitos son las bestias "mamudas", como la Aracnarock de mi ejército y el colmillos de trueno del de los ogros. La época del gigante ha pasado y me ha decepcionado la falta de pegada que ha supuesto esta nueva edición para ellos. 


La próxima batalla espero sea más sangrienta y con nuestro nuevo tablero modular


Ya he sustituido al gigante por una segunda araña para mi siguiente partida y veremos como funciona. Además de que al haber aprendido de ciertos errores tácticos, trataré de que mi general sea más decisivo en la batalla, ya que desde la nueva edición no he podido declarar todavía ningún Waaagh!!! con ellos.

Espero echar una última batalla con Bruendar antes de irme a Afganistán, donde me dedicaré a la pintura de las minis y a perfeccionar mis listas de ejército.
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