miércoles, 31 de octubre de 2012

London Calling..No hay dos sin tres.



Una entrada para el recuerdo.

Pues como decía la canción de la Eurocopa, pero aplicada a mi propia experiencia personal, he regresado a Londres, a una de mis ciudades favoritas, donde me encuentro como en casa y a la que, siempre que me voy, quiero regresar. Hemos asistido de nuevo al partido de las International Series de la NFL, liga nacional de fútbol americano, que enfrentaba a los New England Patriots y a los Saint Louis Rams.

Primero fue en 2008, cuando mi colega Nacho y yo cumplimos nuestro sueño. Luego volvimos a repetir en 2009 con nuestras respectivas parejas y ahora en 2012, solo con mi esposa y echando de menos a mi colega futbolero americano, entiéndase.


En el 2009, que dedicamos un fin de semana largo a la visita y pude dedicar todo el domingo al evento del partido en Wembley, donde fuimos al Tailgate party, una fiesta pre-partido que se celebra en un recinto justo al lado del estadio y donde puedes estar con otros fans, disfrutar de juegos, actuaciones, con cheerleader incluídas, de la comida típica americana, con super hamburguesas tamaño XXXL, comprar merchandising de la NFL y conmemorativo del partido.



Muy cerquita del campo y disfrutando de cerca los touchdowns en esa end zone, que fueron muchos.

Ahora en 2012, y tras haberme perdido los dos anteriores y saber que me perderia los del año que viene, porque seguramente regresaré a Afganistán en 2013, pues no podía dejar pasar la ocasión, además de que volvían los Patriots a jugar en Londres, como en 2009 y junto a los Saints, es mi segundo equipo favorito, sobre todo porque su líder es el Quaterback Tom Brady, al que sigo desde que inició su carrera y me parece el mejor QB de todos los tiempos, que irá de cabeza al Hall of Fame cuando cuelgue el casco definitivamente.

Esta vez, el viaje ha sido más corto y austero, ya que el viaje de octubre por el mediterráneo habia casi agotado mi vale de "quedarse con los niños" que tenía con mis suegros. Salimos el sabado en vuelo directo a Stansted, con Ryanair, y con un retraso que por poco no llegó a las dos horas. Y ese fue el único incidente, que podría haber, y que ya nos ha pasado con otras compañías, por lo que no me puedo quejar para nada de la tan denostada Ryanair.

Lo que sí que noté de inmediato fueron los más de 20 grados de diferencia de temperatura con respecto a Gran Canaria. Menudo frío pasamos, ya que no sabíamos que Inglaterra estaba comenzando a sufrir los efectos de un invierno ártico, según leímos luego en la prensa. Aún así, con menos de 48 horas de estancia por delante, pues tampoco era para quejarse.

Turismo en Londres en otoño, una gozada.


El domingo por la mañana lo empleamos en recorrer la City londinense, entre la catedral de San Pablo y Monument, visitando algunos lugares emblemáticos que se nos pasaron por alto en otras visitas, como el Guildhall, Leadenhall, Saint Bartholomew the great, el banco de inglaterra y algunas cosillas más.


Impresionante decoración del estadio, como viene siendo habitual.


Una hora antes del partido salimos hacia Wembley y ya se notaba el ambientazo en el propio metro, con centenares de aficionados vistiendo las camisas y chaquetas de sus equipos favoritos de la NFL, jugaran o no ese día en Wembley. El ambiente que se respiraba en las inmediaciones del estadio era absolutamente maravilloso, con miles de aficionados, unos accediendo al estadio, otros comprando merchandising en las tiendas, otros todavía en la Tailgate party que ya estaba acabando y alguno que otro comprando entradas en la reventa.


Deporte o espectáculo? sin duda una combinación de ambos.


Este partido se asemeja más a una superbowl que a un partido más de liga regular, ya que el ambiente festivo y todos los extras que pone la organización le dan un cariz más de show que de encuentro deportivo. Ni que decir tiene que los americanos tienen esta capacidad de convertir en show multitudinario cualquier cosa.



Impresionante mosaico y un público muy entusiasta y participativo.


Con 84.004 espectadores, el interior del estadio ofrecía una estampa impresionante, y todo esto amenizado por la actuación del grupo "Train" que interpretó 3 canciones antes del partido. Luego vinieron los himnos estadounidense y el británico, mientras los espectadores colaborabamos con un mosaico que formaba la bandera de Gran Bretaña en un lado del estadio y la de USA justo enfrente.



video

Lo mejor fue que el entusiasmo del público desbordó una vez más a los cantantes, haciendo que la cantante británica pasara casi desapercibida bajo los millares de voces que cantaban junto a ella el "God save the Queen". Para un militar como yo, con un fuerte sentimiento de patriotismo, es algo que me produce admiración y un poco de envidia sana, ya que, ver a todo el estadio en pie, quitándose las gorras en señal de respeto y cantando al unísono el himno, es algo que te pone la piel de gallina y te emociona.

El partido también estuvo genial, aunque la paliza que propinaron los Patriots a los Rams fue bochornosa, y a 5 minutos del final, nos fuimos en busca del preciado merchandising que nos llevaríamos de recuerdo, junto a las banderas del equipo anfitrión, que este año le tocó a los Rams y que uniremos a las dos anteriores que ya tenemos en casa, la de los Saints del 2008 y los Buccaneers del 2009.

Mi particular hall of fame de recuerdos, incluído el casco de QB de los Saints que me regalaron los amiguetes por mi cumple al regresar de afganistán.


En esta ocasión, en vez de comprar una camisa, que termina deteriorándose por el uso y los lavados, pues me pillé una gorra conmemorativa y un balón de fútbol americano con el escudo conmemorativo del partido.


Siempre es hermoso ver la isla cuando regresas de un viaje.


Esta fiesta del deporte es algo que un fan como yo no puede perderse y que debe ir al menos una vez en la vida, y si vas, seguro que terminas repitiendo. Además es mucho más barato que ir a USA a ver la Superbowl, os lo aseguro, ya que entre billete de avión, estancia y entradas al partido, la cosa puede superar los 6.000 euros. En 2013 lo añoraré desde afganistán, pero en 2014 volveré y será una experiencia nueva, ya que esta vez me llevaré a mi hijo mayor que con 9 años lo disfrutará tanto o más que su papá friky de un deporte mezcla de espectáculo, proezas físicas y estrategia.

No vemos en Londres!!!!!!!!!! que no hay tres sin cuatro.......
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