sábado, 2 de junio de 2012

Dios mío!!! Han muerto todos!!!!!!

Requiem en Luxor.


Sólo quedó el padre Wilbur vivo, curiosamente el primero que se ofreció para enfrentarse a la semilla estelar de Cthuhlu y devolverla a la prisión milenaria de la que nunca debio salir. El destino es irónico.

Ayer acabamos el módulo de "Muerte en Luxor", el primero de la saga Dark Ages of Cthulhu, y el resultado fue estupendo a pesar de la práctica aniquilación del grupo. 

El módulo era duro y, en mi opinión, la formación del grupo no era la adecuada para semejante tarea, ya que el grupo estaba constituído por 5 eruditos y nadie con habilidades para el combate, con músculos y con resistencia para enfrentarse a un poderoso enemigo con opciones de derrotarlo.
Al final lo hicieron, entre todos, pero con la mala suerte de fallar muchos ataques y las tiradas de esquiva necesarias para que los ciclópeos tentáculos de la criatura no los aplastase de un golpe, que fue lo que pasó con 4 de los cinco jugadores.


Una semilla estelar de Cthulhu no es cualquiera cosa.


Sin embargo, mi sensación final fue la de recuperar el estilo clásico de los grandes módulos de Cthulhu en los que las posibilidades de supervivencia y de mantener la cordura son exiguas.

En el propio módulo, el autor en la sección de Conclusión decía lo siguiente; La aventura puede terminar de dos maneras, con la muerte de los investigadores o con el retorno del antiguo horror a su prisión milenaria, y como en una auténtica aventura de la saga de La Llamada de Cthulu, estos dos finales no se excluyen mutuamente. Es posible que los investigadores consigan derrotar a la Semilla Estelar de Cthulhu, pero caigan presa de la locura o bajo el feroz ataque de los profundos.


Morir en el Valle de los Ídolos, una muerte épica.

Un final épico de todos modos, ya que salvaron a la humanidad de un horror indescriptible. 
Sin embargo, tras haber jugado varias partidas con los mismos personajes, creo que los jugadores terminaron un poco desilusionados por estas muertes, y eso se debe a que se han acostumbrado a sobrevivir en un entorno o sistema que no está diseñado para tener personajes longevos, como es La Llamada de Cthulhu.

Y es que no se puede ser un Máster-mamá en juegos como este, ya que hacen perder la esencia del mismo, donde toda esperanza es efímera y las victorias contra los Mitos de Cthulhu son victorias menores que sólo retrasan el inevitable final que aguarda a la humanidad.
Un desenlace de este tipo hace que los jugadores, y el propio Guardián, recuerden que en este juego, la victoria subyace en la resolución de la trama del módulo y no de la supervivencia del propio pj.

Espero que los próximos pj´s duren un par de aventuras, para que se vuelvan a encariñar con los pj´s antes de que vuelvan a sucubir a los Mitos de Cthulhu, tratando de salvar a una humanidad condenada hace eones, pero que se resiste a morir bajo el peso de los primigenios.....
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