sábado, 5 de mayo de 2012

Obligaciones convertidas en aficiones

Y es que al final me falta el tiempo para dedicarme a todos mis hobbies, y hasta me repito con esta queja en el blog, pero me fastidia que el día no me de para todo lo que quiero hacer.

Entrar en casa y ver el esplendor del jardín, te hace relajarte de inmediato.


Además, hay obligaciones que se han terminado convirtiendo en aficiones e inquietudes, como el cuidado de mi jardín, que empezó siendo un deseo de mi mujer, que me veía en la obligación de echarle una mano, y al final he terminado dedicándome, casi en exclusiva,  a su cuidado. La verdad es que el trabajo, cuando las cosas salen bien, es tremendamente gratificante.


La última papaya que cogimos pesaba 2 kilos, y no se detiene la producción.


El trabajo y las obligaciones familiares absorben mucho tiempo, casi todo, pero cuando llega el momento de ocio, el rato libre que puedes dedicar a tus hobbies, llega el momento de decidir a cual te dedicas y a veces, cuando lo tienes claro, te sabe a poco.

Estoy pensando en diferentes opciones para tratar de sentir que aprovecho mi tiempo de ocio en mis hobbies. Una de las alternativas es la de "la semana dedicada" y consistiría en dedicar todo el tiempo de ocio de una semana a un hobbie en exclusiva, dejando absolutamente de lado los demás.

El problema es que la semana a veces se hace muy corta, o las obligaciones, del tipo que sean, hacen que tu tiempo de ocio sea muy limitado o inexistente.


Que envidia y monazo me dan

Últimamente, como ya os he comentado en el blog, los martes es el día sin niños, y trato de dedicar toda la tarde del martes a uno de mis hobbies, que en esta caso ha sido el montaje de Dreadfleet, el pintado de diversas minis de Warhammer que tenía a medias y en la última semana, el montaje de un enorme ejército Tau que compré hace años por Ebay y que aún tenía en las cajas precintadas. Ahora sólo queda volver a jugar una partida, aunque ya no sé ni por cual edición va el juego.

La otra opción que barajo es la de limitar el número de mis hobbies, pero mi espíritu friky lucha contra ese malsano impulso.

También, todo esto afecta a mi producción bloguera, y los altibajos en publicaciones se debe a esto, ya que dedicar mi tiempo a ciertos hobbies hace que me aleje del ordenador, a veces dias o fines de semana enteros.

Se que la resistencia es fútil, pero sigo luchando por mantener un nivel aceptable en mi dedicación a los hobbies que tengo, pero creo que la constancia, a pesar de los obstáculos, es la clave.

Como dirían mis queridos Saints; "We´re still here" (Tras el huracán Katrina) y mientras lucho, me como las fresitas de mi huerto, eso si es que mi peque me las deja, porque el tío es un glotón de fresas que se las come directamente de la planta.


Pequeñitas y jugosas, mucho mejores que los fresones insípidos.

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