martes, 8 de mayo de 2012

Catedrales del rol

Para Catedral, la de mi ciudad.

El viernes pasado, mi gran amigo y contramaestre de abordo, Bruendar, colgó una viñeta de su Rollage que tenía un sentimiento de crítica muy cargado, pero por su notable naturaleza diplomática, sólo titulaba la entrada "Dilatada experiencia". sin embargo, en el fondo su crítica era hacia aquellos que hablan de temas que o bien desconocen, o bien les va muy grande. Una pena que pocos comentaran tan sutil (y más que sutil) ironía.

Todo esto me recordó que hace tiempo comentaba con mi amigo, colega rolero, co-master y compadre, Nerull, acerca de una cosa que le quemaba mucho de ciertos blogs y personajes que surcan la rolesfera y que tal vez tenga un poco que ver con lo que exponía Carlos de la Cruz en su blog "La frikoteca", aunque sólo un poquito.


El caso es que él etiquetaba a ciertos individuos como "Catedrales del rol" con ese punto de ironía y de cabroncete con muchos años roleando y sin dar nunca clases magistrales. Le fastidiaba que hubiese gente que criticaba por criticar o que vertía opiniones como si de grandes conocedores del tema en cuestión y del rol en general se tratase. Que algunos aprovechasen la tribuna pública que les proporcionan sus blogs, páginas webs y foros, para disertar y verter opiniones y sobre todo criticar (y no como crítica constructiva), a juegos, editoriales y aficionados en general.

Le pedí que escribiese un artículo con su opinión acerca de este tema para publicarlo en el blog, pero rehusó alegando que tal vez generaría mal rollo en mi blog y que a lo mejor se le iba la mano. Realmente no lo creo así, pero como llevo tiempo esperando y es un tema que ha vuelto a traer a la palestra mi amigo Bruendar, pues tal vez es hora de opinar un poco al respecto.

Uno de los comentarios que me leyó y me hizo mucha gracia fue en un foro de Edge acerca del nuevo Warhammer Fantasy RPG; Muchos comentaban el sistema de juego y alabanban sus bondades sin dejar de comentar sus carencias, pero hubo uno que más o menos decía lo siguiente: "No he leído el juego ni lo he jugado nunca pero a mi me parece una mierda, eso no es rol". 

Realmente una frase lapidaria y que representa a alguien a quien podría definirse muy "cariñosamente" como "Catedral del rol". Una pena, pero bueno, de todo tiene que haber en la viña del Señor. Esto sólo es un ejemplo y seguro que os hará pensar en más de uno y dos que hayáis escuchado y/o sufrido.

Llevo muchos años jugando a rol, desde los 15 a mis próximos 38 y la verdad es que a pesar de tener años de "dilatada experiencia", como diría Bruendar, realmente reconozco que soy un aficionado y que desconozco el 90% del rol que hay ahí fuera, al que juegan muchos y del que no se nada.

Cuando hago críticas de suplementos y módulos, algunos enviados a este blog para tal menester, mi colega Nerull tildaba esas críticas de "blancas", o sea, muy suaves y con clara intención de no hacer sangre ni ofender. !Por Supuesto! ¿Quién soy yo para criticar gratuitamente el trabajo, esfuerzo e ilusión de personas que como yo son apasionados del rol?
Siempre intento que mis críticas sean constructivas y que se basen en la lectura o testeo de determinado juego o suplemento. Y por encima de todo, trato de ver el lado positivo.

Lo que me apena, es ver gente defender como talibanes (y mira que he terminado odiándolos tras mi experiencia afgana) sus opiniones y dogmas que se basan en la más pura NADA, el desconocimiento más absoluto y su poca experiencia en un hobbie que es realmente inabarcable para el común de los roleros, ya que no conozco a nadie que haya jugado a todo y que sea capaz de desentrañar el secreto de todos los sistemas de juego que hay publicados.

¿Es tan difícil opinar con criterio o hablar con humildad de aquello que conocemos? Porque de lo que no conocemos mejor callarse. Tal vez sea por falta de madurez de algunos individuos o de cómo la sociedad actual, sin valores, nos enseña lo que ahora es la educación, las buenas maneras y el saber comportarse como un ser humano digno. Lo cierto es que todo el mundo puede tener una opinión y eso es muy respetable, pero si esa opinión no parte de un conocimiento, por pequeño que sea, una humildad con la que sea expresada y un respeto por lo que se opina o de los que se opina, esa opinión no vale nada, y menos si la lanzamos y defendemos desde una tribuna pública.

 
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