jueves, 29 de marzo de 2012

Desobediencia civil



La injusticia no debe quedar impune.

 
Hoy ha sido día de huelga, y desde estas líneas felicito a los que pudiendo ejercer su derecho, lo han hecho y de forma muy valiente, ya que según tengo entendido, si te pones en huelga ese día no lo cotizas en la Seguridad Social y encima te quitan una cantidad de pasta que no es equiparable a lo que ganas normalmente un día de trabajo, lo cual pienso que es abusivo. En mi caso, por ley tengo prohibido ejercer la huelga, pero eso no significa que no la apoye totalmente, aunque pienso que llega tarde y mal, de la mano de unos sindicatos alimentados por la mano de ZP y engordados como cerdos, que ahora cuando ven venir lo chungo se ponen las pilas. En fin, que nos quejamos de lo que tenemos, pero hay que reconocer que lo que tenemos es porque nosotros lo hemos elegido.

Recuerdo que en uno de mis regresos de Afganistán, en Junio del año pasado, pasé por la Puerta del Sol, vestido con mi árido pixelado y mi emblema de Otan. Nadie me dijo nada, ni me miraron mal ni me hicieron sentir como si fuera parte de un órgano represor ni nada por el estilo, es más, me paré y hablé con algunos de los que estaban acampados y me preguntaron por el uniforme ya que les sonaba raro, (en ese momento el uniforme de camuflaje boscoso era el predominante en el Ejército de Tierra), le dije que estaba de misión en Afganistán y lo que allí estabamos haciendo y los peligros que soportabamos. Que todos conocíamos el movimiento y que la mayoría, sobre todo los jóvenes, les apoyabamos y también nos sentíamos indignados, aunque no tuvieramos permitido el manifestarnos, pero que vivíamos la misma realidad en nuestras carnes y en la de nuestros familiares que no eran militares. Por eso, aunque no podamos secundar la huelga o apoyar públicamente los movimientos sociales de nuestros compatriotas, eso no significa que no los apoyemos o nos solidaricemos, y nosotros también hemos sufrido recortes en el sueldo y encima ni quejarnos podemos, sólo podemos aceptar estoicamente lo que nos manden o nos impongan.



Derribar un rey, lo vimos en "Libertad" de Dark Sun.





Bueno, con esto el tema de actualidad y ahora, dándole mi habitual punto de vista friky y rolero.

Desobediencia civil, huelga, manifestaciones, disturbios, en definitiva, cuando el pueblo se rebela y ataca al estado o gobierno que les dirige. Esto lo hemos visto y vivído en nuestra historia, antigua y reciente. Hemos visto como ciertos movimientos han hecho caer gobiernos de naciones que pensabamos que jamás caerían, pongamos por caso Egipto y Libia, como ejemplos más actuales.

Este trasfondo podíamos trasladarlo a nuestras campañas roleras dándoles un tinte más político y sobre todo muy diferente al habitual.

Podemos hacerlo en un entorno pequeño o grande, y con una escala que puede ir desde disturbios hasta una guerra civil en toda regla.

En menor escala, podemos crear unas revueltas que hagan caer el gobierno de una ciudad, o de una pequeña baronía. En mayor escala, las revueltas y la desobediencia civil podrían llevar a que el gobierno de una nación determinada sucumbiera y un nuevo orden surgiera en su lugar.

Digamos que estos podrían ser los típicos pasos que nos llevasen a dirigir una campaña de este tipo:

1.- Situación insostenible. En la que el pueblo pase por una situación que cada vez sea más insostenible, como impuestos muy elevados, hambruna, leyes muy estrictas y que sólo se aplican de manera taxativa a los pobres. Estos acontecimientos pueden ser introducidos en las aventuras poco a poco, con algunos ejemplos que no afecten a la aventura en sí, pero que los pj´s puedan observar y ser conscientes de este sentimiento general.

2.- El detonante. Siempre hay un acontecimiento que provoca una avalancha de sucesos que lleva a la revuelta y todo lo que le siga. Ese acontecimiento puede ser el devastador castigo a una aldea por no pagar los tributos, que hace que el resto de aldeas en los aledaños se alcen en armas. La ejecución de inocentes en la plaza del pueblo que lleve a los habitantes de un barrio o de toda la ciudad a alzarse en armas. Un acto de injusticia supremo siempre provoca una reacción en cadena de ignotas consecuencias.

3.- El alzamiento. Tras el detonante habrá revueltas, alzamientos e incluso actos de violencia, que pueden continuar hasta el final de la revuelta o irse diluyendo si los manifestantes o rebeldes no consiguen su objetivo. durante esta fase la semilla de la desobediencia civil puede comenzar a extenderse, por barrios o distritos, si es una ciudad, o por pueblos y comarcas si es un reino. En esta fase, los pj´s podrían verse envueltos en las revueltas, y dependiendo del DM, en un bando u otro, ambas opciones son muy interesantes. Es posible que un grupo de rebeldes les pida ayuda o incluso familiares para unirse a la revuelta y liderar a alguna facción o incluso toda la revuelta. Por otro lado, podrían ser agentes del rey o el señor de la ciudad les podría contratar como mercenarios para aplacar las revueltas.

4.- La represión. Tras el alzamiento viene la represión por parte del gobierno, tratando de erradicar la revuelta desde los inicios. Aquí podría haber una lucha directa de los pj´s en el bando que se encuentren con las fuerzas que se opongan a su bando. En este punto de la revuelta, las acciones son aisladas y se trata de reprimir la revuelta de manera quirúrgica, atacando los focos más peligrosos o buscando a los líderes de la revuelta. En este punto los pj´s podrían alzarse como líderes de la revuelta o bien como los principales brazos ejecutores de la misma, será una de las fases de combates y luchas más intensa.

5.- Los bandos se definen. En este punto álgido de las revueltas, que bien podría considerarse su cénit, la desobediencia civil podría trasladarse a otros colectivos que durante el momento se han mantenido neutrales o bien han apoyado a ambos  los bandos pero sin tomar partido. Iglesias, gremios comerciales, gremios de ladrones. Incluso partes del ejército o guardia de la ciudad podrían cambiar de bando y unirse a las revueltas. Estos colectivos se dan cuenta que ha llegado el punto de no retorno y deberán decidirse a apoyar a un bando u otro, ya que de lo contrario no podrán usar su influencia en la última fase de esta rebelión, que será la de reordenar el gobierno de la ciudad o nación. El punto 4 y 5 se entremezclan cronológicamente por lo que ambos pueden combinarse. durante esta fase, los pj´s deberán hacer gala de sus habilidades diplomáticas para negociar con estos grupos independientes de poder para unirlos a su bando.

5.- La guerra civil. La confrontación abierta, la guerra total en todo el territorio llevará al derramamiento masivo de sangre y a cambiar el gobierno y la idiosincracia del territorio de manera definitiva. Esta fase culminará con la victoria de los rebeldes o su derrota, no hay término medio. Los pj´s podrían enfrentarse al señor de la ciudad y su guardia personal, o bien al gobernante del reino en el asedio de su palacio o castillo. En el bando opuesto podrían enfrentarse a los líderes de la rebelión mientras el ejército derrota a los rebeldes en una batalla campal. Esta fase sería el clímax de toda esta campaña y debería tener un final épico con un enfrentamiento de proporciones legendarias.

6.- La resaca. "The Aftermath", como dirían los anglosajones, el típico ¿Y ahora qué? Dependiendo de lo que el DM tenga en mente, el territorio podría hacer una transición pacífica hacia el nuevo gobierno, en plan "Y comieron perdices", o bien, podrían hacer algo más realista, como focos de rebeldes que resisten y se niegan a aceptar el nuevo gobierno, bandas de ladrones y asaltantes que se aprovechan de un gobierno débil e inestable, e incluso de futuros ataques que traten de recuperar el antiguo gobierno. Como en las guerras reales, podríamos introducir el ataque o declaración de guerra de otra nación que tuviera lazos de sangre con el antiguo gobernante. (En DARK SUN tenemos Road to Urik, que continúa el módulo "Libertad" en el que la ciudad de Urik parte con su ejército para derrotar a los rebeldes) En caso de ganar el gobierno antiguo, podría haber todavía una facción de rebeldes liderados por los pj´s, en plan Robin Hood, o como la resistencia francesa de la segunda guerra mundial.

Esta fase final de la campaña abre muchas posibilidades para que el DM valore y explore. Puede coger solo una o varias, dependiendo de la continuidad que quiera darle a la campaña o si quiere poner un punto y final y cambiar de trama.


La ejecución de un inocente o un líder rebelde puede ser un buen detonante.



Todo este sistema lo he utilizado en mi campaña de Punjar para escenificar la guerra por el control del gremio de ladrones, que aunque es a una escala menor y con el uso de mucho subterfugio, el esquema del desarrollo es idéntico, tal vez con cambios sutiles y algunas matizaciones. Este simple esquema te servirá para introducir una campaña atípica y que seguro hará las delicias de jugadores que tengan "Braveheart" "Rob Roy" o "Gladiator" como pelis favoritas. Puedes hacerlo tan simple o complicado como quieras e incluso puede llegar a tener un final que hasta el DM más experimentado no sea capaz de anticipar, ya que te irán surgiendo nuevas ideas y tramas a medida que la acción se desarrolle.

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