martes, 27 de marzo de 2012

¿De Rivendel a Moria caminando? Ni de coña




El Roque nublo, bajo la pesada calima.

A veces, uno vive cosas que le demuestran que la ficción nunca puede superar a la realidad y que de las cosas que leas, créete la mitad de la mitad.


Que no sólo hay playita en Canarias.

Ayer no publiqué ninguna entrada en el blog porque tuve una marcha de "endurecimiento" con mis compañeros, y no veáis el endurecimiento, porque aún tengo las piernas que ni las siento. Ya no sólo fue la pateada de 4 horas y 15 km, ni los 300 metros de desnivel, sino que empezamos a 2000 metros de altura y terminamos a 1700 metros, con lo que el corazón y los pulmones sufren el doble. Y como colofón, una calima fuerte, en las fotos se nota mucho, que sofocaba bastante y que no dejaba ver el mar, a diferencia de los días despejados cuando es sencillo ver el mar e incluso el Teide, en la isla vecina.



Mucha presa y agüita cerca, pero ni un bañito nos dejaron dar.


Aparte del armamento y la mochila con lo básico para una pateada, no llevábamos más peso, aunque mi espalda no piense lo mismo. Fue relativamente dura, sobre todo para aquellos que desde que nos fuimos a Afganistán y volvimos pues no hemos ido a ninguna pateada y estábamos un poquito oxidados.



Las bajadas eran duras y peligrosas por lo resbaladizo de la tierra, sólo Légolas pasaría bien por aquí.



Pero lo que nunca se pierde en la milicia es el buen humor y el compañerismo, ya que sin eso, vas de culo. A media pateada, íbamos caminando por una desenfilada y le dije a mi soldado; "De Rivendel a Moria caminando? ni de coña, no me lo creo en absoluto, terminarían petados de caminar." y David, mi soldado, me contesta; "Y encima algunos iban descalzos(en referencia a los hobbits), y yo tengo los pies hechos polvo con las botas."



Aquí rozabamos los 1900 metros, aunque no lo parezca.

  
Fue un comentario muy friky, pero cierto de todas, todas. Hoy mismo estaba mirando mapas del Señor de los Anillos y una web en la que estimaban las distancias que recorría la comunidad del anillo en el primer libro, y decían que de Rivendel a Moria había unos 680 kilómetros aproximadamente. Un pasote para ir a pie.



Que bonito parece, pero ni de coña lo es, todo pose.


Por eso amigos, la realidad supera la ficción, y ni los puñeteros hobbits son capaces de aguantar una pateada de semejante distancia. Ayer me acordé mucho de la puñetera comunidad del anillo y me dije que si viniesen conmigo a alguna caminata de las que hacemos, no tendrían fuerzas ni para correr delante del Balrog, eso de cajón.
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