martes, 18 de octubre de 2011

Rememorar una campaña con un viaje

Es extraña la sensación de Dejá vu, o como su término clínico denomina paramnesia, o sea, la experiencia de sentir que se ha sido testigo o se ha experimentado previamente una situación nueva.

Esto me ocurrió un par de veces durante el crucero que hice a final de septiembre y que me llevó de Barcelona a Estambul.

Para poneros en antecedentes, nuestras última gran y exitosa campaña como grupo de "La llamada de Cthuhlu" fue Horror en el Orient Express, una campaña mítica que podéis leer en este blog pero que os recomiendo que la juguéis todos los aficionados a Cthulhu, seguro que no os decepciona.
Para resumiros un poco, el grupo viaja desde Londres hasta Estambul para recuperar las piezas de un maniquí humano llamado el simulacro de Sedefkar.

Pues bien, en Venecia, descubren que una parte del simulacro, que es una pierna está en un carrusel en el campanario de una torre, allí luchan contra las figuras animadas para recuperarla.




Pues bien, esto fue lo que me encontré en la primera parada del crucero en Messina, que a las 12 en punto del mediodía congregó a casi un millar de personas en la plaza y que es una de las atracciones turísticas más importantes de la ciudad.





Ni que decir tiene que tuve que grabarlo en vídeo para enseñarselo a los colegas que jugaron la partida.





En youtube tengo el segundo vídeo en el que tocan el Ave María y las figuras del carrusel se mueven alrededor de la figura de la virgen María.


Fue muy curioso a la par que impresionante, y en un momento dado me preció ver varias figuras de humanos luchando por sus vidas en las sombras de aquel campanario. ¿Quién sabe si estarían tratando de frustrar los planes de los Primigenios?





A mi llegada a Estambul, tuve el segundo ataque de paramnesia, justo al iniciar la excursión del primer día, y es que pasamos por la estación del Orient Express, aunque el lamentable estado de conservación me entristeció mucho y que hubiesen puesto una gasolinera Shell justo delante, le quitaba todo el glamour y hacía muy difícil hacer una foto decente.


Un edificio muy europeo, probablemente de estilo inglés. Muy bello, pero abandonado a su suerte.


Subiendo por la estación llegamos a la zona de la gran mezquita, Santa Sofía y el Palacio de Topkapi, lo cual también es muy curioso, porque en él, los investigadores se reúnen con el profesor Azap, para recuperar varios pergaminos de Sedefkar.


Vista del palacio de topkapi desde el Bósforo al atardecer. Bello y siniestro al mismo tiempo.



El museo es impresionante y sólo con ver las estancias y las joyas que allí se guardan, me hizo pensar de nuevo en la campaña del Cthulhu y en mis jugadores, con los que me hubiese gustado poder compartir este genial dejá vu.


El palacio te deja sin palabras, es impresionante.


Todo Estambul fue un delicioso dejá vu, porque me hizo recordar la campaña y me hizo pensar que de haber sido al revés, hubiera podido meterle más trasfondo a la campaña y haber descrito mejor esta ciudad, caótica, llena de cultura y muy hermosa.

La mezquita azul, un prodigio de construcción.

Por supuesto que no encontré la mezquita roja, o mezquita evitada (Es una mezquita que aparece en la campaña pero que no es real, aunque viendo el número de mezquitas en la ciudad bien podría haberlo sido), pero hay que estar en Estambul y ver la multitud de mezquitas para darte cuenta que en la campaña estuviese tan justificado la dificultad para encontrarla. En su defecto visité la Mezquita Azul, una de las joyas de la ciudad, aunque me quedo con Santa Sofía, por su antigüedad, su construcción magnífica e innovadora en su época.

Sin embargo, sí que encontré algo muy siniestro y que apestaba a Cthulhu por todas partes.


El gato de Estambul, de mirada sabia y siniestra.

El muy jodío se agazapaba a la entrada de la mezquita, sin inmutarse frente a la avlancha de gente y te miraba con la sabiduría y maldad que tienen los servidores de los primigenios, mucho cuidado si os lo encontráis en Estambul, no olvidéis llevar un símbolo arcano con vosotros.
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