jueves, 11 de agosto de 2011

7.160 kilómetros

Ticket to ride, sencillo e imprescindible.





Hoy jueves pre-rol toca una entradita ligera, ya que estoy ultimando el acontecimiento del año, que será la primera partida de rol que arbitro en suelo afgano y de la que ya os hablaré el sábado.


Rebuscando en mi portátil, en mi carpeta de “Fatinblog” no dejo de encontrarme con unas fotos que hice probablemente en febrero poco antes de venirme para tierras lejanas y que iba a ser una de mis últimas entradas del blog antes de venirme a Qala-i-Naw. Fue un sábado en el que vino mi querido amigo Bruendar y toda su tropa, mujer e hija, a comer pollo asado, si no recuerdo mal, a modo de despedida pre-misión.


La sorpresa fue que trajo un nuevo juego de tablero que había adquirido hacía muy poco, “Aventureros al tren”. Tras almorzar preparamos la mesa de la cocina y nos preparamos para jugar, pero se nos hizo tarde y al final no pudimos iniciar la partida. Llegaron más amigos que venían a cenar, también para despedirse, y Bruendar tenía que irse, motivo por el cual vino a comer y no a cenar. Pero tuvo el detallazo de dejar el juego en casa para que lo probase antes de irme. Así que con el resto del grupo preparamos una partida para antes de la cena y así fue como logré jugar mi primera partida.


Esa misma semana jugué dos veces más con mi mujer y finalmente devolvimos el juego a Bruendar, con la satisfacción de haber encontrado, nuevamente, un juego sencillo, divertido y para toda la familia.



Excelente maquetación, gran presentación.




“Aventureros al tren” creado por Alan R. Moon y editado por Days of Wonder, ha ganado muchos premios y se ha vendido como la Coca Cola, cosa que desconocía hasta ese momento. Una vez más, y es que parece que somos adictos o accionistas, en España ha sido traducido por Edge Entertaiment de la que no dejamos de comprarnos juegos, pero por algo será.


Esta versión básica del juego, porque luego me enteré que tenía varias versiones, algunas realmente locas, tiene el mapa de Estados Unidos con una serie de ciudades conectadas por vías de tren de diferentes colores. El objetivo del juego es sencillo, has de conectar esas vías con tus trenes y hacer el mayor número de recorridos, los más largos y además cumplir unos objetivos que vienen dados por cartas de trayecto, que unen diferentes ciudades y que te proporcionan puntos si los completas o te restan si no los completas.


Empiezas con varias cartas de vagones, de colores variados, y con tres cartas de billete de destino, que deben permanecer en secreto hasta el final de la partida. A medida que juegas turnos puedes hacer una de estas tres cosas; coger carta de vagón, coger carta de billete de destino o bien colocar tus trenes completando una ruta a cambio de un número de cartas de vagón del mismo color igual al número de tramos entre esas dos ciudades. Sencillo, ¿Verdad?


El juego no tiene más historia. Completar el mayor número de recorridos y completar los objetivos que te marcan los billetes de destino. Con la adición de intentar cortar las rutas que estén haciendo tus oponentes sin perder tu objetivo, algo que complica solo un poco la mecánica del juego.



Preparando el juego, vagones a juego con el jersey, ¡qué soviética es esta chica!




Para no variar, el juego viene exquisitamente maquetado y con un acabado de lujo. La caja, que es de un buen tamaño contiene lo siguiente;


· Un tablero con las rutas ferroviarias de Estados Unidos.


· 240 vagones de colores.


· 110 cartas de vagones.


· 30 billetes de destino.


· 1 carta de resumen de reglas.


· 5 marcadores de puntuación de madera.


· 1 libro de reglas.


El juego está diseñado para 2 a 5 jugadores de una edad de más de ocho años, que me parece coherente viendo la sencillez del sistema, y con una duración de entre 30 a 60 minutos.(para los típicos power gamers la duración se dobla)




Sí, si, En Denver juegan los Broncos mi equipo favorito de la NFL.





Como podéis ver por las fotos, hay rutas con un color determinado, que solo se pueden completar con cartas de vagones de esos colores y otras que están en gris y que pueden completarse con el color que uno desee mientras todos los vagones sean del mismo color. Dentro de las cartas de vagones tenemos unas que representan a una locomotora con toda la gama de colores encima de ella, estas son cartas comodín que podemos usar para completar las rutas.


El sistema es bien sencillo y se coge a la primera, y resulta divertido para todos, jugones o no. Tal vez su sencillez haga que los jugones pierdan el interés rápidamente, pero pienso que es un juego ideal para toda la familia y para partidas rápidas de media tarde, con una buena merienda y para pasar un buen rato con los amigos.


La experiencia me dice que es el típico juego que sirve tanto para cenas de pareja en las que ellas son menos frikys pero que gustan de jugar a juegos de tableros sencillos y entretenidos, y también para jugar con los peques de la casa que tendrán en este juego la alternativa de los típicos juegos clásicos de mesa, véase, Monopoly, Hotel, etc.




¿De verdad que descarriló mi tren? No me digas eso, Bruendar.



La parte más negativa, para aquellos que no sean tan positivos como yo, es que el juego se agota pronto, todo esto pensando en los jugones absolutos de tablero. Pero por eso tenemos varias ampliaciones que pueden dar continuidad a este “Aventureros al tren” básico. Os animo a que le echéis un ojo a la página de Edge para verlas. No, de verdad que no me pagan los de Edge por esto, que lo hago gratis.


En este punto os preguntaréis por qué he puesto este título a la entrada del blog si en ella hablo de este juego de tablero. Pues es sencillo. Estas fotos de partidas de rol, quedadas y juegos de tablero me hacen recordar cada día que estoy a 7160 kilómetros de mi casa y que echo mucho de menos estas pequeñas cosas cotidianas que a veces no valoramos al darlas por descontado, pero que cuando estás lejos las añoras como el respirar. Pero no hay amargura en este recordatorio, porque si me separan de casa 7160 kilómetros, que para algunos es mucho y para otros nada, lo cierto es que también me separan 20 días de mi casa, de mi hogar, de mis cosas, de los míos y de mi amor, y esa cifra temporal es mucho más importante que la cifra física.


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