sábado, 14 de mayo de 2011

El calor afgano



Hemos pasado de lluvias y tormentas eléctricas, con granizo considerable, a un calor abrasador. Un calor digno del mismísimo desierto, con un aire seco y caliente, como si te pusieras justo bajo un secador de pelo a máxima potencia, y no exagero nada. Ayer superamos los 42 grados y hoy ha sido peor, aunque según dicen, lo peor está por llegar, cuando superemos los cincuenta en verano.





Pero como todo es esta tierra de contrastes, donde el mal y el bien se junta, lo desolado y lo fértil se encuentran, La fealdad y la belleza se entremezclan y a veces es difícil discernir una de otra.





Antes de venir, una de las últimas películas que vi fue la de "Principe de Persia" que me la compré en blu-ray, y aquí he encontrado paisajes, olores, sonidos y sensaciones que me la recuerdan mucho, porque esta tierra aún parece estar en esa época y no haber evolucionado apenas nada.





He visto, desde las noches claras repletas de estrellas, con una luna, primero amarilla y gibosa, y luego enorme y brillante, hasta noches oscuras como un velo mortuorio. He olido las especias, las carnes a la brasa que aqui se cocinan, olores nauseabundos propios de lugares sin un alcantarillado decente, hasta mi ha llegado el olor que desprende la tierra ardiente y arcillosa. He oído los cánticos del Mullah desde lo alto del minarete de la mezquita, al amanecer y cuando acaba la tarde. He visto gentes y paisajes que en mi vida habia visto y que me ha parecido bello y horribles, gentes amables y hurañas. En definitiva, una tierra salvaje en muchas zonas, indomable en la mayoria y aintigua en toda su extensión.

Hoy os dejo una foto sacada hoy mismo, para que podáis ver lo que yo veo y podais comprobar vosotros mismos el carácter de esta tierra que nos parece tan lejana a muchos y de repente se torna cercana y familiar.

Hasta pronto.
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