lunes, 27 de septiembre de 2010

Micro-relato: Warhammer 40.000 - Land Raider Cruzado


Al chasquido metálico le siguió el agudo siseo del sistema hidraulico y el humo inundó el habitáculo como una nube lechosa. Poco a poco, el sistema de audio empezó a recuperar el sonido de ambiente, aunque aún un pitido se colaba en el hiperdesarrollado sistema auditivo. Las respiración contenida dió paso a una larga inspiración y el acre olor del almizcle alienígena y la sangre humana colapsó sus sentidos, mientras el sistema interior de la servoarmadura bombeaba artificialmente una dósis alocada de adrenalina.

Tholgar se sintió atrapado en la barriga del gigante metálico y empezó a golpearse el casco rítmicamente con la culata de la pistola bolter. De inmediato sintió como se le erizaba el bello de todo su cuerpo y sintió el aura del Sacerdote Rúnico en medio de todo. Todo sucedía como a cámara lenta. Rork aulló de improviso inquieto y en un segundo vibrante la puerta renqueó a mitad del recorrido mientras, claramente audibles, las explosiones se escuchaban en el exterior entre antinaturales chillidos y siseos. Pese al grueso blindaje podía sentir en toda su amplitud la guerra que se desarrollaba a su alrededor.

De inmediato, algunas criaturas con aceradas garras se colaron rasgando el metal con espantosos chirridos por la abertura de la puerta con la velocidad del viento y las pistolas sonaron dejando tan solo el rastro gelatinoso de sus cuerpos pulverizados. Sonó la orden murmurada del Sacerdote en el comunicador y aguantaron el embate emocional de precipitarse a través de la puerta semiabierta. Algunos pulsos de espada sierra acompañaron los gruñidos ansiosos.


Y al fin sucedió. La puerta del Land Raider aplastó el terreno y los infinitos cadáveres que salpicaban el campo de batalla. Y la visión del apocalipsis personificado en criaturas de pesadilla se perdía en el horizonte. La marea azul violácea de criaturas de múltiples brazos aproximándose, rodeando los Rhinos de los Cazadores Grises, que derrapaban aplastándolos. Los Landspeeders volcándo los depósitos de los lanzallamas sobre los incontables xenoformos que invadían el campo de visión. La silueta del viejo Dreadnought se recortó en la colina cercana batiendo sus cuchillas en un avance mortal de sangre y plasma. Al instante criaturas monstruosas con las alas del demonio, sobrevolaron el Cruzado, cubriendo la visión del cielo.

La luz roja oscilante parpadeó cuanto todo fué sacudido. Los bolters modelo huracán y los cañones de asalto comenzaron a dar el fuego de apoyo y el Sacerdote Rúnico Wolgan gritó hasta colapsar el comunicador, mientras los relámpagos se desencadenaban a su alrededor. Y la Jauría de Garras Sangrientas a su mando cargó hacia adelante tras él al son de sus espadas sierra, aullidos y ráfagas de pistola. Y el deseo de encontrase con Russ les invadió.


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