viernes, 30 de julio de 2010

Micro-Relatos: La amnesia de Louver (Final)




El sonido del pica-hielos cubría como una losa el resto de sonidos en la habitación. Jack continuaba su tediosa tarea afanoso y recogía los restos de la barra para depositarlos alrededor de Morty. Cubierto como estaba de hielo aun así ardía de fiebre. Sin embargo, como si oliera su final, su mirada permanecía despejada con una mezcla de pena y odio por su suerte.

Pisando sobre el agua fría alcancé mi silla, en una posición que me encaraba directamente sobre su ángulo visual. Las sábanas que cubrían su joroba, mojadas, mostraban pegado el tejido de este, dando una visión pegajosa y antinatural, acorde a su tez escamada por la quemadura que cubría ya todo su cuerpo, que daba la impresión de tratarse de la piel de una anguila.

M. Louver, tras tomar bocanadas de aire trabajosas, siquiera respondió a mi saludo, pero continuó su relato exactamente donde lo había dejado, como si apremiara su confesión antes de pasar al otro mundo...



... La tripulación del "Drunken Crab" luchó entonces por su vida. La batalla se desarrolló al amparo de malvadas estrellas de formaciones grotescas. Algunos marineros reaccionaron, tomaron las armas y atacaron con furia mientras los sectarios, presos de un estado febril, se lanzaban a manos desnudas sobre las balas mortales.

Morty, que había subido a la extraña embarcación defendía su vida con coraje y su cuchillo de desollar, una vez sustituido el pavor por la adrenalina. Cuando, junto a su cuñado, lograban avanzar entre los cuerpos de sus enemigos, Lou lanzó un grito gorgoteante. Entonces se viró y vió la maldad misma encarnada. El ser encapuchado había apuñalado a su compañero con la hoja de sacrificios. Delante de sus ojos, Lou se licuó, dejando tan solo un charco de sangre y vísceras calientes. En la mente de Morty sonó un chillido preternatural y trastabillando tomó el rifle que llevara Lou, en cuya culata ¿aún quedaba parte de él?. ¡¡Dios Santo!! - gritaba Morty entre estertores.

Sonó un disparo a bocajarro y la cabeza encapuchada se hundió en si misma desapareciendo en los más oscuros sueños del averno infinito. Fue entonces cuando se percató de que la hoja se encontraba en su espalda. Cayó de espaldas, hundiéndosela más y partiendo la empuñadura de hueso. Mientras oía los gritos de los sectarios celebrando el abordaje del Drunken Crab, el fuego declarado alcanzó el cargamento de alcohol y una gran deflagración se llevó al infierno a ambas embarcaciones, a los sectarios y a los marinos que aún quedaban vivos.



A medida que describía sus últimos pasos, la giba de Morty comenzó a desincharse, como una fruta podrida que los gusanos han vaciado por dentro. Alarmado, intentaba interrumpir a Louver pero este seguía febril relatando la innatural experiencia que le había tocado vivir. Jack dejó la tarea de picar hielo y me miraba embobado, con una mirada extraviada cuyo recuerdo aun me atribula. El hielo se fundió a una velocidad increible cayendo el agua como una catarata desde la camilla metálica.

Louver cayó como una cáscara, desinflado y fofo. Su ser se licuó en aquel instante, cayendo al suelo mezclado con el agua y los trozos de hielo. Con un terrible sonido semejante a la campana del Fin de los Tiempos, aquel preternatural cuchillo tronó contra el metal de la camilla. Recuerdo mi estupor y huir espantado de Morty, cuyo rojizo y líquido ser me perseguía por la habitación. Trepé sobre una mesa de instrumental y deje caer los frascos y probetas al suelo, intentando interponer sus contenidos entre Morty y mi aterrado cuerpo.


En ese instante, Jack, ajeno a lo material e inmaterial soltó el punzón y agarró raudo el cuchillo de hueso cubierto de la sanguinolenta y palpitante masa que fué Morty Louver. Dominado, fuera de sí mismo, aquella criatura que fuera Jack, lo levantó en el aire y con un grito que no era de este mundo, lleno de ajena alegría, comenzó a repetir algo ininteligible, extramundano, resonando gorgoteante junto al repicar de los fluidos de Morty chocando contra el suelo.

- ¡¡¡Ph´nglui mglw´nafh Cthulhu R´lyeh wgah´nagl fhtagn!!!

Al instante, salió atravesando la puerta, para no volverse a ver, llevándose aquel maldito instrumento de locura.

Los médicos no tuvieron una respuesta concreta para lo que pasó aquel día. Se negaron a creer mi relato demente y prefirieron acabar el asunto con la escusa de que el paciente se había fugado con la ayuda del fornido y estúpido Jack, quien sabe con qué artimañas para convencerlo. Limpiaron la habitación con denuedo y esta quedó cerrada, en cuarentena.

En cuanto a mi, por miedo a quedar loco por completo, desistí en mi explicación ante un boquiabierto inspector, el cual pudo confirmarme la desaparición del navío "Drunken Crab," habitual del muelle de New London y sospechoso de contrabando, pero nada de otros extraños barcos en la costa y menos de secuestros y asesinatos en alta mar en noches tormentosas. No se iban a molestar en buscar a un fugado contrabandista de alcohol, ni mucho menos a su retrasado compinche.
Errabundo, el editor del New Yorker decidió darme unos días para reponerme de lo que quiera que me estuviera pasando y paso ahora las horas con este estúpido manuscrito. ¿Por qué he perdido el tiempo haciéndolo?. ¿por qué atormentarme de esta manera?.

Sin embargo, cierro puertas y ventanas y las compruebo compulsivamente, pensando en él, en el ser en el que se convirtió Jack a la sombra de aquel instrumento del mal, y siento que algún día quizás se presente para dar de comer al cuchillo de hueso que una vez devoró al desgraciado de Morty Louver...



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