martes, 29 de junio de 2010

Si breve, dos veces bueno



Recordáis la cancioncilla que cantaba repetidamente el demonio de "Fallen", la película de Denzel Washington, "Time is on my side, yes it is"; El tiempo está de mi parte, sí que lo está. Pues no, ya no.
Si ahora carezco de algo es de tiempo, por lo que tengo que replantearme muchas cosas que antes daba por hecho. Cuando militaba en mi grupo de rol no nos planteabamos otra cosa que "Campañas", casi tan extensas como las de Alejandro Magno. A la hora de desarrollar una campaña, veíamos muy lejos el final, que por ende debía ser épico, legendario y definitivo.







Cuando llegaba el turno de meternos en un juego, sobre todo de espada y brujería, comenzabamos con el diseño de personajes y el diseño de la campaña con la pretensión de llegar hasta el final con ellos. Sin embargo, por mucho tiempo que le dedicasemos, por mucho empeño que pusieramos, la verdad es que no puedo decir que terminasemos ninguna de ellas de manera definitiva y por supuesto para nada satisfactoria. Las únicas campañas que recuerdo haber terminado de la manera que se idearon, se remontan a la época del instituto, donde de verdad teníamos tiempo, ganas e ilusión de sobra. Campañas a "El señor de los anillos" y "Runequest", pero cuando en nuestro horizonte apareció el AD&D, con todos su sets de campaña, creo que perdimos un poco el rumbo.







Iniciamos muchas campañas pero nunca terminamos ninguna, lo máximo fue alcanzar 14 niveles de 20 posibles en AD&D. Aún así, no cejamos en nuestro empeño, y seguimos organizando campañas que fueron fracasando debido a problemas de horarios y jugadores que no asisitían pero que aún así esperabamos para jugar, como "La horda de la mano roja", aunque esta en particular fue parte de una campaña y no una campaña en sí misma, aunque al finalizarla, con masacre, la campaña tocó abruptamente a su fin.






Luego llegó la campaña final de 3.5, de despedida de la edición, y volvió a ocurrir que quedó inconclusa por las prisas de empezar la 4ª edición, de la que ahora hay una campaña en juego de la que me he desligado y que lleva tiempo parada, aunque sé que los esfuerzos de Bruendar por acabarla son denodados, en mi opinión está condenada al fracaso. En este caso por el odio cada vez mayor que suscita en el propio Bruendar la edición, la cual tilda de juego de tablero con miniaturas. De lo cual permitidme que discrepe un poco.







El caso es que ahora, en esta segunda época rolera, más pausada y sin prisas ni agobios, me estoy planteando esta teoría de las "Campañas". Ya no dedico una día a la semana a rolear y el grupo de juego que trato de crear está aún en pañales, amén de que todos los que jugamos somos masters y queremos jugar nuestras partidas.



Es por todo esto por lo que me he planteado lo siguiente; jugar "mini-campañas" de una duración limitada, no superior a 5 aventuras. Los personajes tendrán tiempo para madurar sus habilidades en unas campañas y en otras serán aventureros avezados, para así evitar el tedio de jugar siempre a niveles bajos. Creo que esta es una buena alternativa para mi panorama actual, ya que a un ritmo de una partida cada dos o tres semanas, una campaña de larga duración terminaría muriendo víctima de su longitud.
En la recámara tengo una mini-campaña mezcla de "Runequest" y "Cthulhu Dark Ages" basada en los vikingos, usando el suplemento que me descargué de Chaosium "The Ravenar sagas", el cual la verdad tiene muy buena pinta y lo reseñaré por aquí una vez lo juegue. Veremos que tal sale esta iniciativa y si encaja mejor en mi nueva andadura rolera.
Todo esto me ha venido a la cabeza tras leer la entrada del blog "Las sombras del sol" cuando se planteaba; "Jugar una vez a la semana. ¿Imposible?" y darme cuenta, terriblemente, que mi año xacobeo del rol había tocado a su fin y que en mucho tiempo no podría volver a tener un ritmo tan bueno de juego, y es que a veces es duro darse cuenta de cosas, tomar dolorosas decisiones y seguir adelante con ánimo y convicción, y no, no estoy hablando de la Selección Española de fútbol.
Ahora sólo falta trasladar a la realidad este proyecto de juego y ver si es factible y no cae víctima del mismo mal que aquejaba a nuestras largas campañas.
Os seguiré contando...
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