jueves, 22 de abril de 2010

Licencias poéticas

Taimado y astuto debe ser el DM



En el anterior post de "DM vs Jugadores" surgió un tema muy interesante, gracias a la aportación de Artus Silensis en su comentario, refiriéndose a la potestad del DM para tomarse una licencia poética con respecto a las reglas y a una sitauación determinada del juego en beneficio del dramatismo.

A grandes rasgos estoy muy de acuerdo con lo que él exponía, sólo que creo que hay que hacer ciertas matizaciones para que nuestro criterio como DM´s sea coherente.


Estoy de acuerdo en que, a veces, las reglas no reflejan ciertas acciones heróicas o muy complejas que, en un momento dado, un pj puede realizar. O bien, aplicando las reglas, el tiempo necesario para realizarlas sea excesivo y pierda el dramatismo que quería conseguirse. En el caso del DM, ocurre otro tanto, es muy posible que la aplicación estricta de las reglas no permita ciertos sucesos que vayan en beneficio de la trama, de la diversión e incluso del dramatismo.



Parto de la base de que el rol es un juego cooperativo y la competitividad queda excluída, por lo que las reglas deben existir pero no de la misma forma que en un juego de estrategia, de cartas o de tablero, donde prima la competitividad y sólo uno de los jugadores puede ser el vencedor.



También comentaban Rhistel y Carlos de la Cruz que las reglas están para seguirlas y hay que jugar a los juegos con las reglas que se han diseñado para él. Otros comentaban que la diversión debe estar por encima de todo, incluso por encima de las reglas.



A mi modo de ver, las reglas definen el sistema al que se juega y su uso es de obligado cumplimiento, aunque sólo de manera general, ya que puede haber situaciones específicas que no sean cubiertas por las reglas, que la lógica nos diga que escojamos otro camino, o bien que el dramatismo nos aconseje obviarlas.

Es por eso, por lo que las licéncias poéticas de las que puede hacer uso el DM debería ser también algo puntual y no una norma. El abuso de las licéncias poéticas nos puede llevar a que el sistema se deteriore y a que los jugadores pierdan la noción de las reglas y se sientan agraviados, perjudicados o incluso engañados.



En mi caso particular me permito el uso de las licencias poéticas sólo en dos casos;


La muerte de un héroe debe ser héroica y justificada, no por mero azar.


El primero es para salvar la vida a un pj que no merece morir por la mala suerte, sobre todo si el jugador ha jugado de forma correcta durante toda la sesión. Me parece injusto y para nada divertido. Para injusticias está la vida de real.


El dramatismo como recompensa final a una gran historia.


La segunda es para hacer que una escena sea dramática y heróica cuando las reglas no lo permitirían, tanto para beneficiar las acciones de un jugador que se lo ha currado, interpretativamente, como para beneficiar la historia.




El DM no puede usar estas licencias poéticas, o escudarse tras ellas, para su conveniencia cuando le parezca; como por ejemplo, si un combate no dura lo suficiente o no es tan desafiante como él habia diseñado. Me refiero a un combate cualquiera de los que se proponen en la aventura, un caso aparte es el combate final con la némesis del grupo, aquí, si no hay dramatismo, entonces ¡apaga y vámonos!



La tarea del DM es muy dura, no nos engañemos, y tiene que lidiar con un montón de asuntos; aplicar las reglas, trama, interpretación de pnj´s, control de los jugadores, ritmo de la sesión y dramatismo de la historia.


La utilización, comedida, de las licéncias poéticas son una ayuda inestimable, pero de las que no se debe abusar y sobre todo, que no se deben notar en exceso. En su uso hay que ser sutil y tratar de no crear reglas generales o de la casa que luego puedan ser usadas por los jugadores en su beneficio y en detrimento del sistema de juego.

Es por eso por lo que si se usan, deben ser de forma muy restrictiva y sólo en casos de extrema necesidad.

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