miércoles, 24 de febrero de 2010

Ruedan los dados una vez más





El pasado viernes 19 me volví a reunir con mi grupo de rol para jugar el H3 Pyramids of Shadows de D&D 4E, que llevaban bastante avanzado. Estaban terminando de explorar el nivel 2 de la pirámide, en orden ascendente y los personajes tenían nivel 9, dos niveles por encima del que yo tenía cuando abandoné la campaña.






Lógicamente el DM, Nerull, me propuso hacerme un pj nuevo que encajara con la situación y preferiblemente con el rol de Defensor, que era el de mi antiguo paladín Dragonborn. Así pues, como no había testeado ninguna de las razas nuevas del manual del jugador 2, me decanté por un goliath figther a nivel 9 y con tres objetos mágicos, dos de nivel 11 y uno de nivel 10, para así estar equiparado con el resto de personajes del grupo.






La sesión se compuso de cuatro encuentros tres de ellos de combate y uno de desfío de habilidad, por no decir que era una trampa pura y dura. Al llegar una hora tarde a la sesión, los críos no perdonan, me incorporé justo cuando el grupo acompañaba a unos extraños sectarios a su capilla para parlamentar con ellos, tratando de desentrañar los secretos de esta "pirámide de sombras". Cuando descubren que son leprosos y sólo tienen aviesas intenciones, la batalla se desata.







El DM me puso al tanto de los antecedentes y me dijo que tenia libertad para irrumpir en el encuentro en el momento que quisiera. Esperé a ver como se desarrollaba el primer asalto y ver como se manejaba el grupo. Al segundo asalto, irrumpió mi goliath en la habitación y se hinchó de matar acólitos . Tras el combate se produjo una escena de roleo, en la que el grupo aceptaba la compañía del goliath, aunque con reservas y poniéndolo a prueba.





La guarida helada del dragón.





Lo siguiente fue una discusión interna del grupo, en la que yo como pj preferí mantenerme al margen acerca de si volver a una caverna, en este nivel, donde vive un Dragón blanco y al que dieron varias gemas a cambio de información. Todos sospechaban que en su cubil habría algo que les ayudaría en su búsqueda de una salida de la pirámide y sobre todo una buena recompensa. Finalmente se decidió ir a por el dragón, con un plan de acción, más o menos preparado. Pero como pasa siempre, los planes que se hacen para enfrentarse a los dragones no suele salir bien del todo.





Sólo falta el rogue en esta escena, por lo demás casi idéntica a la que jugamos.





En este caso, el combate fue bastante duro, mi personaje llegó a estar a -30 puntos de vida, el triste sino del rol de defensor, pero el clérigo me salvó el pellejo mientras el rogue, el warlock y el bárbaro le bajaban los humos al dragón. Una vez me puse en pie. volví a arremeter contra el dragón y tuve el enorme placer de darle el golpe final, que terminó por rebanar su escamosa cabeza con mi hacha de ejecutor. Fue duro y largo, pero muy entretenido.





Con esto terminó la exploración del segundo nivel y ascendimos sin dilación al tercero, tratando de hacer al menos dos encuentros más antes de que dejaramos la sesión con un extended rest que dejaría al grupo en nivel 10.



La primera habitación era una trampa a base de ilusiones y pebeteros que soltaban un gas venenoso, en la cual tuvimos muchas dificultades de sobrevivir debido a nuestras pobres tiradas de percepción y a la poca pericia de nuestro rogue con su habilidad de thievery.(Realmente fueron las penosas tiradas del jugador que lo llevaba)





La segunda y última habitación de esta sesión, fue la llamada "Laberinto de las almas perdidas", donde nos enfrentamos a espectros y al propio laberinto, un duro encuentro que casi nos cuesta la vida(Y unas horillas extra de sueño).









Estuvo bien volver a crearme un pj de D&D después de casi 7 meses de sequía rolera y de sentarme a rolear con los colegas, aunque hubo más saja y raja que rol, pero bueno, al fin y al cabo era un dungeon. Ver rodar los dados me llenó de alegría y más cuando al final de la noche me salieron dos críticos casi seguidos.



La única pena es que esta será mi única participación en el H3 "Pyramid of shadows" ya que mi ritmo de partidas. como ya comenté en otras ocasiones sería más reducido que antes. Es una pena que no pueda unirme como jugador a una campaña con el grupo, pero al menos me quedará la alternativa de dirigir la mía y volver a colarme de estrella invitada(en sentido figurado) en otra partida de la campaña de "Las Espadas del Nentir" que co-dirigen Nerull y Bruendar.



Sí, amigos, aún resuena en mi mente ese dulce sonido que hacen los dados poliédricos al rodar por el battle map. Como diría un Drácula rolero; "Listen to the dices of my bag...what a beautiful music they made...."


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