martes, 12 de enero de 2010

Una buena tarde navideña


Aunque en Canarias no tenemos el tiempo navideño de la península, y aquí llueve algo pero nieva sólo en el telediario, estas navidades estuvieron plagadas de tardes navideñas. La primera de ellas fue justo antes de empezar las vacaciones de Navidad, el 21 de diciembre.




Llovía y hacía un poco de frío, lo suficiente como para estar resguardadito en casa. Mi hijo mayor, el de 4 años y medio, llevaba ya varios días queriendo jugar con mis "orcos" como él los llama, y que en realidad son las miniaturas prepintadas de D&D pero como siempre, juega un poco y luego se aburre, algo lógico y comprensible. Entonces, no sé ni siquiera por qué se me ocurrió, le pregunté; ¿Te apetece mejor jugar al Heroquest?, obviamente os podéis imaginar su respuesta.
Ya había visto el juego hacia un tiempo y le expliqué que cuando él nació se lo compré para jugar cuando fuese mayor. "Ya soy mayor" me dijo con su vocecilla y esa sonrisa traviesa, que siempre me convence para hacerle el gusto en todo lo que me pide. Le había explicado como se jugaba y de qué iba el juego y como él ya sabía qué era el rol, porque yo todos los viernes lo dejaba tirado para irme a jugar con mis amigos y siempre me pedía que lo llevara para que él tambien pudiese jugar. Mi excusa siempre fue, "cuando aprendas a leer y escribir podrás jugar a rol conmigo" y eso quedó como promesa (Los peques nunca olvidan una promesa, no creáis nunca que son bobos, porque no tienen ni un pelo de tontos y tienen más memoria que un elefante)

Con todo preparado para la acción.

Así que en el caso del Heroquest, pues no tenía una excusa para negarme a jugar con él. Además, ya tenía cabeza suficiente para comprender ciertos aspectos del juego y sabía contar hasta doce, que es el máximo que alcanzan los dados.

Preparamos el tablero y escogió al bárbaro para jugar, El mago y el elfo estaban vetados para él, ya que hay que elegir las cartas de conjuro y leerlas y traducirlas del inglés, ya que la versión que tengo es la inglesa, la más barata que se puede conseguir en internet, porque la española es prohibitiva. Pero como tenía ilusión de que hubiese un mago pues yo decidí hacer de DM y jugador al mismo tiempo, para que estuviera acompañado y tuviera la sensación de que el juego era más cooperativo que competitivo.

El resultado me sorprendió gratamente y es que para tener 4 años y medio cogió la mecánica del juego a la primera y su nivel de atención superó al que normalmente emplea en cualquier otra cosa que no sea ver los Gormitti en televisión.

Lógicamente, el juego no se jugó del todo como debiera sino más bien adaptado a las circunstancias, pero en defininitiva fue muy parecido al propósito para el que fue diseñado, y ni que decir tiene que mi hijo se lo pasó pipa jugando y tras dos partidas lo tuvimos que dejar para que cenara y se fuera a la cama. Los dias posteriores sólo quería volver a jugar al Heroquest y al acostarse quería que le contase un cuento de caballeros y dragones. Realmente temía que pasara de los regalos de papá noel y solo me pidiera el Heroquest, aunque finalmente se le pasó el capricho y aunque lo pedía, ya no era tan insistente.

Llegamos incluso a convencer a mi mujer para que jugase con nosotros, en el papel del mago, y la verdad que he de reconocer que estuvo muy bien, fue muy divertido y me hizo rememorar cuando yo lo jugué hace ya una eternidad.

Lo más sorprendente de todo fue que uno de los días me pidió el juego para jugar él sólo mientras yo trasteaba con mi portátil. Se sento a mi lado, en el suelo, y comenzó a desplegar el tablero crear unas cuantas habitaciones y a medida que iba moviendo su miniatura del bárbaro, él mismo iba poniendo los monstruos a los que se enfrentaba y tirando los dados. Todo un ejercicio de imaginación y de roleplaying.

Que imagen tan evocadora, que recuerdos.

Ahora, ya entrado enero, a veces me pide jugar solo o que le prepare yo una partida. y por supuesto que ahora ya no es sólo el Heroquest, sino SU Heroquest, como él dice "el que mi papá me compró cuando nací". Sí, una lagrimita corre por mi mejilla y por supuesto que estoy henchido de orgullo y satisfacción. La nueva generación de roleros se prepara. En pocos años, le enseñará a su hermano pequeño como jugar a su juego de Heroquest y antes incluso le prepararé una partida para que introduzca a sus primos en este juego.

La rueda se mueve y ya no hay quien la pare.........

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