miércoles, 27 de enero de 2010

Horror en el Orient Express 11ªparte; Trieste



Con el equipo de nuevo al completo nos dispusimos a enfrentarnos a esta nueva etapa del angustioso viaje en el tren más famoso del mundo. El grupo había llegado a la última parada del Orient en Italia, la fría y ventosa Trieste.


En este escenario, más que encontrar una parte del simulacro, los investigadores deberán hacer un intercambio con unos seres de los "Mitos" para poder obtener la parte del simulacro que necesitan. Este escenario conduce al grupo de investigadores hasta las cuevas de Postumia donde unos Lloigor guardan la pierna del simulacro entre sus objetos valiosos.


Al mismo tiempo, varias fuerzas luchan, complotan y favorecen a los investigadores. Turcos enviados por la secta de "los hermanos de la piel" vigilan y tratan de obtener el simulacro, otra secta local que adora a los Lloigor trata de obtener un medallón que se oculta en la ciudad y que los investigadores encuentran, gracias al fantasma de Johann Winckelman que ayuda a los investigadores a encontrar el medallón y a cumplir su misión en vida, que indirectamente ayudará a los investigadores a recuperar el fragmento del simulacro que se oculta aquí.


El medallón de Itaqua

Coincido en que el escenario tiene buenas ideas pero se pierde en el desarrollo,por lo que traté de usar esas ideas pero desarrollándolas con mi propio estilo y adaptándolas a la particular idiosincracia de mi grupo de jugadores. Principalmente trataría de no dar demasiado protagonismo a los Lloigor ni al medallón y centrarse más en el objetivo de los investigadores, el simulacro de Sedefkar.


El grupo llega a Trieste con la misión de encontrar a Winckelman en el museo de la ciudad, pero cual es su sorpresa cuando al llegar y preguntar por él, les conducen hasta esto;


La tumba de Winckelman. Por lo que la siguiente opción es indagar en la bilbioteca todo lo relacionado con Winckelman. Allí, leyendo su biografía se encuentran con que su diario personal fue comprado en subasta por un historiador local, un tal Giovanni Termona. Esto sólo les sirve para dos cosas, enterarse de la naturaleza del amuleto que poseía Winckelman y para atraer la atención del líder del culto a los Lloigor de la ciudad, que es el descendiente de Giovanni, Antonio Termona, que les ofrece el diario de Winckelman con la esperanza de que les conduzca al medallón.

Poco después de esto, el fantasma de Winckleman se les aparece y les guía hasta el medallón que servirá para que los investigadores recuperen la pieza del simulacro. Sin embargo, esta es una de las peores partes de la trama, Winckleman no sabe nada del simulacro ni ve conexión alguna entre el medallón y la pierna del simulacro, tan sólo dice que estos seres parecen atraer artefactos mágicos de todo tipo y que estarán complacidos si alguien les lleva el medallón. Aquí es donde el master se queda con cara de haba y dice;"Ehhhhhh."

Jugado de esta forma los jugadores tienen que hacer un acto de fé y creer que si siguen esta trama, les conducirá hasta el simulacro. En mi caso, cambié esto y añadí un relato que sugería la presencia de esta parte del simulacro en poder de esta secta, confiando en que sería un objeto poderoso pero que al no obtener nada de ella, se abandonó en las cavernas junto a otros objetos arcanos inservibles a los propósitos de los Lloigor.

Posteriormente, los investigadores se dirigen a las cuevas de Postumia con el medallón, allí lo intercambian por el simulacro y abandonan Trieste, así de simple. Sin embargo, la presencia de varios grupos complotando y actuando en favor de los pj´s le da un buen ritmo al escenario y hace que esta simple trama sea algo más que lo que parece.

Termona comienza a seguir al grupo, confiando que éste les llevará hasta el medallón, ya que su misión es buscar y entregar a los Lloigor este medallón. Otra cosa absurda, ya que la única opción del grupo es entregar el medallón para recuperar la pierna del simulacro, es más, una vez dentro de las cuevas, si no entregan el medallón lo más probable es que todos mueran a manos de los poderosos Lloigor.

Asímismo, aparece un individuo llamado Helmut Grossinger que ha sido mutilado por la secta cuando investigaba a los Lloigor y aunque parece un loco vagabundo, tratará de ayudar al grupo de investigadores. Y no nos olvidemos de los turcos que hostigarán y vigiliarán al grupo, lo cual puede generar buenas escenas en la sesión de juego. Finalmente tenemos al vampiro Fenalik, que también puede dar mucho juego.

Uno de los problemas fundamentales de la trama es el dichoso medallón, que se convierte en la pieza clave para agenciarse la pierna del simulacro. Los investigadores saben que será usado por los Lloigor para oscuros propósitos, entre ellos el de liberar a Itaqua de su prisión helada, algo que puede consigan en cientos de años. Aquí es donde aparece una duda ética que tendrán que afrontar los investigadores, entregar un objeto valioso a unos seres para la consecución de un malvado fin a cambio de recuperar un objeto destinado a un fin similar y que probablemente tengan que destruir. Cualquier jugador con dos dedos de frente se negaría a ello. Es cuando menos absurdo tal intercambio.

En el escenario, para obligar a este intercambio se le da un poder al medallón que volverá loco al que lo coja por primera vez y le llevará, eventualmente, a peregrinar hasta la prisión helada de Itaqua sin cordura ninguna. La única opción para los investigadores es entregar el medallón y así conseguir que el personaje que cogió el medallón no muera y además recuperar la pieza del simulacro.

En mi caso, decidí restar importancia al medallón en beneficio de la continuidad de la trama de la campaña, ya que no quería que mis jugadores tuvieran que aceptar este intercambio porque el guión así lo exigía.

Jugué mucho con las situaciones de roleo y de ambientación, fuera del guión, tan simple y directo, del escenario y funcionó, el grupo de jugadores quedaron satisfechos de la sesión y fue un escenario bien jugado y que dejó buenas sensaciones, todos recuerdan la persecución en las cavernas de postumia y su opresivo ambiente.

En definitiva, como muchos de los escenarios de esta campaña, puede llegar a ser un buen escenario si se cambian cosas y se personaliza a nuestro estilo la estructura de la aventura.

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