jueves, 26 de noviembre de 2009

Reflexiones desde la distancia

Hace poco, leyendo, opinando y viendo las opiniones de otros roleros de mi quinta, de esos que llevamos 20 años o más jugando, noto una sensación como de desfase, de estar fuera de lugar, de echar de menos los viejos tiempos de roleo, con sistemas del tipo, rolemaster, Runequest o incluso AD&D 2ª, o incluso otros más veteranos.







Y es que de unos años a esta parte el panorama rolero ha cambiado mucho. La implantación de las consolas, el uso extendido de internet y el demoledor WOW, que ha enganchado a millones de jóvenes y no tan jóvenes, parece que han apartado a la savia nueva de nuestro amado hobbie.



No se puede culpar a las nuevas juventudes de perder el interés por el rol, ya que en definitiva es un hobbie en el que el esfuerzo por parte del usuario es mayor. Tienes que leer libros, a veces en el idioma de la pérfida Albión, currar como un descosido si te toca hacer el papel de DM y lo más dificil de todo, usar la imaginación.






Y es que estos nuevos juegos de consola y ordenador ponen la imaginación por ti y el esfuerzo por parte del usuario es cero. Te lo dan todo hecho y tú sólo tienes que ponerle tiempo y unas pocas ganas. Es por todo esto por lo que el rol, como lo concebíamos hace diez años o más, se está quedando para los viejos roleros y sobre todo para los que no quieren cambiar ni adaptarse a lo que está viniendo.


¿Cómo mejorar este panorama? En este punto mi reflexión se divide en dos frentes; las editoriales y los aficionados.



Las editoriales como WOTC con su apuesta por la nueva edición del mítico D&D, la 4ª, ha adaptado su estética y su mecánica a los juegos de rol por ordenador tipo WOW, lo que ha creado una división de opiniones con respecto a sus viejos y nuevos aficionados. Pero lo que está claro es que ellos han sabido ver que los tiempos están cambiando y que o se adaptan a ello o terminan pereciendo.





Una de las principales novedades en esta nueva edición es su mecánica simple; los nuevos poderes para toda clase de personajes, algo parecido a los que tiene el WOW y su sistema de curaciones muy similar a la de estos juegos de rol online. además han establecido el juego con el apoyo físico y visual de los Dungeon tiles(pequeños tableros de juego) y las miniaturas, para que los combates sean más reales, pero sobre todo visuales. Y por último, como guinda final, el D&D Insider, que se compone de una página web, con suscripción mensual, del mismo modo que el WOW, y que además de tener las viejas revistas Dungeon y Dragon en formato digital exclusivamente, lo que ahorra muchos costes, tienen aplicaciones informáticas como soporte del juego; el Character Builder y el Monster builder entre otras, herramientas para el DM y los jugadores que facilitan la tarea de ambos y minimiza el esfuerzo que con otros sistemas más viejos se tenia que realizar.


Han logrado varios objetivos; subir sus ventas y enganchar a jugadores nuevos que de otro modo nunca se hubieran asomado a los juegos de rol que no fuesen por ordenador. Se puede estar más a favor o en contra de este lavado de cara del D&D, pero lo que está claro es que son la prueba viviente de que o te adaptas a los nuevos tiempos o te quedas estancado en lo clásico.


En mi caso particular, me gusta mucho la nueva edición y la recomiendo a todos, pero no dejo de lado mis viejos juegos y los sistemas que tantas horas de diversión me han proporcionado, pero he de reconocer que los nuevos métodos y ayudas online de D&D facilitan mucho el titánico trabajo que antes tenia que hacer un DM.


El tema que subyace en todo esto es que nuestros jóvenes roleros o aspirantes a roleros ven las cosas desde otro prisma; son más vagos a la hora de esforzarse en hacer cosas, les puede la inmediatez de sus placeres y buscan cosas rápidas y elaboradas, pero por otros, no por ellos; es una juventud que no se parece a la que veía cuando yo me convertí en un fiel acólito rolero. Es un hecho y hemos de vivir con eso.


Por eso creo que la otra solución a este problema, o mejor llamarlo cambio de escenario, somos nosotros, los viejos aficionados. Por un lado, no debemos aferrarnos a los tiempos pasados y dar una oportunidad a las nuevas propuestas de las editoriales, lo que no quiere decir que abandonemos aquellos sistemas que nos gustan y con los que siempre hemos disfrutado.



Lo siguiente sería ver cual es nuestra capacidad de integrar nuevos jugadores y así aumentar el nivel de la afición rolera y la calidad del rol que practica la misma. Me refiero a que no sólo jueguen a rol sino que también mantengan el roleo en sus partidas y usen algo su imaginación.


Uno de los principales problemas de todo esto es que muchos de nosotros seguimos en nuestra cueva rolera y los grupos de rol suelen ser cerrados y para nada abiertos a nuevos jugadores, a nuevos estilos de juego y a nuevos sistemas. Aquí es donde deberíamos hacer el principal esfuerzo, introduciéndo a nuevos jugadores más jóvenes en nuestras partidas y tal vez organizando y participando en eventos y jornadas roleras.



También es verdad que eso depende de nuestro tiempo libre y si algo caracteriza nuestra generación de roleros es eso, la falta de tiempo. Todos tenemos trabajos, familia y muy poco tiempo para nuestro ocio, un serio hándicap que a veces resulta insalvable para la mayoría, por lo que la solución a lo antes comentado parece muy difícil, pero bueno, si existe la oportunidad de hacerlo, no deberíamos desaprovecharla, aunque sea sólo una vez al año.


En mi particular reflexión, pienso en otra vertiente, como si de un entrenador de fútbol se tratase, en la de la cantera, en el rol base. Como decía, muchos de nosotros tienen familias e hijos, y tal vez ahí radique nuestro mayor compromiso, nuestra pequeña cantera rolera, la de casa.





Cuando nació mi primer hijo, hace ya 4 años, una de las primeras cosas que hice fue recuperar el Heroquest y el Advanced Heroquest, dos juegos que considero los mejores precursores del rol, junto a los libro-juegos. Y aunque la espera se me antoja larga, desde el primer momento que pueda comenzaré a jugar con él y con el pequeñajo de la casa, que va dos años por detrás, al heroquest y cuando sea capaz de leer un libro, el primer regalo será uno de los clásicos libro-juegos, de esos que mi gran amigo Bruendar atesora y seguro nos prestará. Del Heroquest pasaremos al Advanced Heroquest, con reglas más complicadas y más abanico de escenarios y finalmente nos sumergiremos en el D&D, con la incógnita de la edición del momento. Y todo eso, mientras trato de embaucar a sus primos y amiguetes para que se animen a jugar y finalmente ellos organicen sus propias partidas. Tal vez ese sea el momento de sumergirlos en juegos más clásicos con sistemas diferentes o bien que se sustenten de los juegos de rol de su generación, que serán tal vez incluso más interactivos que los actuales.





¿Tendré éxito en esta hazaña digna del mismísimo Jasón? Quién sabe, lo cierto es que será divertido intentarlo y muy gratificante si algún día me siento en una mesa, con mis dados y mi hoja de personaje listos, mientras uno de mis hijos se agazapa tras la pantalla y nos narra una historia de aventuras, leyenda y tesoros fabulosos.


Eso sí, si me mata un personaje lo desheredo.
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