viernes, 3 de julio de 2009

El síndrome del Rolero Viejo

Imagino que como todos los Bloggers, no solo escribimos en nuestra bitácora personal sino que tratamos de descubrir y aprender cosas en las bitácoras de los demás. En mi Blog list podéis ver que frecuento varios blogs de rol y que cada día descubro algunos nuevos en los que aprendo y me deleito leyendo opiniones y comentarios muy interesantes.


Hace unas semanas leyendo en el opinómetro un post acerca del nuevo Dark Heresy me di cuenta que había un patrón definido en ciertos comentarios y en ciertas ideas expresadas. Leyendo posteriormente en el Frankenrol, me di cuenta que era una sensación generalizada, y es que muchos de los que comentan y escriben en los blogs de rol suelen ser más o menos los mismos.


Hay un síndrome del rolero viejo flotando en el ambiente, tal vez por gente que está a caballo entre la primera y segunda generación de roleros españoles y que ven que han superado la treintena y ya el rol, como lo concebían antes, ha cambiado mucho, tal vez demasiado para su gusto. Los hay que han perdido a su grupo de jugadores por motivos de traslados, trabajo o simplemente porque sus obligaciones paterno filiales se lo impiden y solo pueden mantenerse fieles al rol, leyendo blogs y libros de rol que nunca podrán jugar o arbitrar; otros han logrado mantener a algunos de los viejos amigos roleros pero juegan de mayo a juliembre; e incluso otros que hacen de estrellas invitadas en sus antiguos grupos cuando vuelven de visita a la ciudad y aunque disfrutan esos momentos, la nostalgia posterior se les hace muy cuesta arriba. También están los que siguen con sus grupos de siempre pero que sienten que han perdido esa capacidad para sorprenderse y disfrutar de las partidas como hacían en su juventud rolera.


Me da la sensación que estos jugadores que hemos pasado la treintena y llevamos media vida jugando a rol estamos experimentando "El síndrome del rolero viejo", algunos en mayor o menor medida. ¿Tiene cura? lo desconozco y tal vez sea un tema de cada uno el resolver esta moriña de "todo tiempo pasado fue mejor". No puedo dar recetas para curar este mal, pero tal vez sí que con mi visión de cómo ha acontecido mi vida rolera y el análisis de lo vivido roleramente, puede que ayude a alguno a ver que hay luz al final del túnel y de que no todo tiempo pasado fue mejor.


Este año cumplo 20 años en el hobby y a mis espaldas tengo muchas partidas, a lo mejor no tantos sistemas de juego como otros, y es que cuando algo me gusta le doy toda la cera que puedo, pero sí que he pasado por muchas fases de juego.
Si tuviera que definirlas podría catalogarlas en 4; Comienzos, nuevos horizontes, estabilidad y segunda juventud(renacimiento). Es posible que más adelante haya más, pero como ahora estoy en la cuarta fase no puedo adelantar lo que me deparará el futuro, aunque al final del post haré mis suposiciones nostradámicas.


Los comienzos del rol son como casi en todos los demás ámbitos de la vida; la curiosidad, la ilusión y el disfrutar de todo como si se acabara mañana. Cada partida, cada sistema nuevo de juego, cada trama era disfrutada al máximo y todo nos sorprendía y nos agradaba por igual. Esos años fueron los del instituto, donde descubrí el rol, donde me hice con mi primer grupo de juego, que duró bastantes años. Logramos meter a mucha gente nueva en el hobby con lo que logramos organizar un club estudiantil y algunas jornadas roleras en las aulas. Pasamos veranos roleros a tope jugando casi todos los días, algo impensable en la actualidad. Fue una gran época y verdaderamente siento mucha nostalgia de aquel tiempo, pero bueno las cosas cambian y hay que aceptarlo.


La segunda época comenzó cuando una vieja amistad del instituto me invitó a un club de rol donde no conocía a nadie excepto él y mi colega Nerull, con el que llevo toda la vida jugando. Allí conocimos a gente muy interesante, roleros más mayores que nosotros, tal vez la primera generación de roleros canarios, y que nos enseñaron nuevos sistemas y otra forma distinta de aproximarnos al hobby. Aquella épcoa fue de descubrimiento de nuevos sistemas, de nuevas formas de jugar, de nuevos amigos y de madurar como roleros. Durante esa época conocímos a uno de nuestros colegas con el que seguimos jugando todavía, del resto, pues nada, cada uno a lo suyo y es que llegó un momento en el que nos hacemos huraños con los no habituales.


Durante esa época también conocí a gente nueva fuera del club, más jóvenes e incluso eso me hizo sentir ya un veterano, con capacidad para introducir nuevos adeptos al hobby y de alimentarme de esa capacidad de sorpresa de los novatos, cosa que me hizo sentir como un vampiro rolero (Parafraseando a Britait), alimentándome de esas sensaciones que yo ya no era capaz de experimentar. Fue también una gran época.


Luego llegó una gran época de estabilidad, en la que nuestro grupo se cerró como su estuvieramos en un invierno nuclear y nos cerramos a los foráneos. De ese grupo los conservo a todos menos a uno (Mc Grierg, como le gusta que lo llamen). Fue la época de máxima expresión de "La llamada de Cthulhu" y de AD&D. Jugamos menos, pero jugamos bien y eso queda ahí.


La cuarta y última época, en la que me encuentro ahora, surgió a raíz de mi vuelta a casa tras 3 años, por motivos de curro, y al juntar al viejo grupo junto con nuevos miembros, de los cuales ya solo queda uno, iniciamos una etapa rolera que ha superado con creces alguna de las mejores épocas que tuvimos en nuestra juventud rolera. Creamos el foro en el que nos comunicamos a diario y llevamos la crónica de nuestras campañas, hicimos el compromiso tácito de jugar cada viernes a rol, fuera campaña oficial o no, y por ahora lo hemos cumplido con creces. A veces pienso que estamos jugando a un ritmo superior al de cuando estabamos en el club de rol. Es por esto por lo que considero que estamos viviendo una segunda juventud, una edad de oro en nuestro universo rolero.


¿Qué nos deparará el futuro? no tengo ni idea y es esa incertidumbre la que me anima a seguir disfrutando de esta época como si no fuera a haber un mañana. Tal vez, en un momento dado, aflojemos el ritmo o bien comencemos la época en la que comencemos a introducir a nuestros hijos en las partidas, o los asesoremos posteriormente cuando monten su grupo, o incluso tengamos que organizar turnos para usar el salón en nuestras respectivas partidas, ¿Quién sabe?


Lo que queda es lo que hemos disfrutado y a pesar de las bajonas normales, como en todos los ámbitos de la vida, no hay que dejar de disfrutar de lo que hacemos y rememorar con nostalgia lo disfrutado, pero seguir siempre adelante, porque aún nos quedan muchos lugares que descubrir, enemigos que abatir y reinos que conquistar....
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