viernes, 3 de abril de 2009

Las Sombras de Punjar VI Historial del mago

Como colofón a esta serie de historiales del grupo conocido como "las sombras de Punjar" os presento hoy, el historial del último pj que se ha incorporado a la campaña, tras haber concluído la primera aventura "Mercenarios de Punjar". Ahora ya el grupo está al completo, con 5 pj´s y listos para su siguiente aventura.




Por si os lo estáis preguntando, en la aventura de "mercenarios de Punjar", debido a sus problemas de horario, Maese Darkseid no se pudo incorporar hasta la segunda sesión, por lo que le di el pnj de Crox el pícaro, un enano rogue que estaba prisionero del Rey de los mendigos. a partir de esta segunda aventura jugará ya con su personaje definitivo, un mago que en nada envidiaría al joven Raistlin Majere de la Dragonlance.



Historial de Eugene Ambrose Sinat´Fay.


“Legajos, pergaminos, tomos antiguos, conjuros, pócimas y sortilegios. Nada te da más placer que ellos y tu vida sin ellos, es una tortura. Menuda tontería, estar con estos palurdos ni se sabe hasta cuándo…..maldito sea mi padre”


Este pensamiento no deja de inquietarte ni una sola noche, desde hace dos semanas, cuando tu padre frustró tus planes de viajar hasta la isla de Seagate, para ingresar en la escuela de alta magia. “Maldita mi suerte”.


Naciste en el seno de una de las familias más ricas de influyentes de Punjar, los Sinat´Fay, tu padre se siente en la mesa de los trece que preside el Regente de Punjar. Te pusieron el nombre de tus bisabuelos, que yacen en la Ciudad de los Muertos, en el enorme mausoleo de la familia, por eso eres Eugene Ambrose Sinat´fay, un nombre que despierta el respeto, el temor y la envidia por todo Punjar.



Desde que eras pequeño, tu crueldad era legendaria entre los sirvientes de tu familia, con tu lupa quemabas insectos y con tu primer juego de instrumentos de laboratorio, hiciste estragos entre los animales de la mansión, torturándolos y diseccionándolos después. Al ir creciendo, tu sed de conocimientos fue creciendo como un tumor maligno y poco a poco te absorbió. Hubo épocas en las que no veías la luz del sol, encerrado en tu pequeño laboratorio del sótano de tu mansión. Con sólo diez años, tras un explosión “accidental”, lograste convencer a tu padre, reticente hasta ese momento, para que contratase a un mago que te enseñase los secretos de la magia. Tal vez la velada amenaza de que esas explosiones accidentales volviesen a repetirse fue suficiente aliciente para tu atribulado padre.



Tu progresión fue espectacular, con catorce años eras ya un aprendiz en toda regla y con dieciocho, tú mismo lograste dominar un poderoso conjuro que fulminó por “accidente” a tu maestro, que ya no podía enseñarte nada más.


A partir de aquel momento hasta que cumpliste los diecinueve años, tu único objetivo se encontraba al norte de Fae´lqrin, en la escuela de alta magia de Seagate, pero a pesar de tus esfuerzos y ruegos, tu padre fue determinante; “Has de pasar al menos 5 años en el gremio, es la ley del gremio, y ni siquiera nuestra familia puede negarse a la voluntad del gran maestre. Tenemos nuestra riqueza y nuestra posición gracias al auspicio del gremio. Destruye a nuestros enemigos, nos facilita las rutas de comercio y vela por nuestros intereses. No hay más que hablar, el primogénito de la familia ha de pasar un tiempo no inferior a 5 años y no superior a 10 en el gremio. Yo cumplí la voluntad de mi padre y la ley de gremio, y tú harás lo mismo.”


A pesar de tu rabia, sabías que negarte o tratar de escapar haría que tu familia fuese destruida como ejemplo a las demás y que tu cabeza tuviese un precio tan alto que ni en la mismísima Seagate estarías a salvo.


Con gran frustración, asentiste a todo lo dicho por tu padre y esa misma semana, ingresaste como miembro en el gremio, para cumplir una condena de 5 años por un crimen no cometido y en una prisión rodeado por estúpidos y chusma.

Cuán mayúscula fue tu sorpresa cuando Gerbatin de Brassel, el maestro del Zoco, tu tutor durante los primeros meses en el gremio te dijo que tu formación había acabado y que pasarías a formar parte de una célula llamada “las sombras de Punjar” un grupo que se encargaba de ejecutar la justicia del gremio, una brazo armado de la organización. La reputación de “las sombras de Punjar” no era nada desdeñable, los rumores decían que ese grupo había decapitado al mismísimo Rey de los mendigos. Parecía que después de todo podrías desahogar tu rabia, con los desgraciados que enojasen al gremio.


Al entrar en la posada del “Dragón Luriano”, Gerb te condujo a un pequeño salón privado, donde aguardaban 4 individuos, un minotauro de más de dos metros, un semielfo que tallaba distraídamente una flecha, un Tiefling, que llevaba un colgante de plata, símbolo de Sehanine. Y el cuarto miembro, de estatura media, permanecía de pie, a un lado de los demás con su capucha todavía puesta.

“Maese Elauglyn, aquí tenéis a vuestro quinto miembro, espero que os plazca la elección del joven Sinat´fay”-dijo Gerb en tono solemne.


" A partir de ahora, seguirás mis órdenes al pie de la letra, de lo contrario te arrancaré el corazón para que veas como sigue latiendo mientras tú pereces. Ahora tu vida pertenece a las sombras de Punjar, me pertenece a mí." -dijo el encapuchado con voz queda, pero en un tono que imponía respeto, pero no temor. Sin embargo, cuando se levantó de la silla y se echó la capucha hacia atrás, revelando una piel oscura y un cabello largo y blanco, entonces sí que el eco de sus palabras se convirtieron en temor.


"Maldito sea mi padre y maldito sea el gremio" pensaste mientras inclinabas tu cabeza ante el drow aceptando tu irremediable condena.


"Estoy a vuestro servicio Maese Elauglyn."-dijiste con rabia y amargura.


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