viernes, 13 de marzo de 2009

Paladín del bien?

Gracias al amigo Erekibeon he descubierto lo siguiente; una encuesta muy curiosa de D&D para ver que clase de pj te define mejor y este ha sido el resultado:


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No me sorprendió ya que actualmente, uno de mis personajes en la campaña de D&D 4E que estamos jugando es un Dragonborn Paladín. Y esto me ha hecho pensar en que siempre me ha gustado este tipo de personaje y he interpretado a un montón a lo largo de nuestro largo periplo rolero.


Lo bueno de interpretar a un paladín es que la ciega convicción de hacer lo correcto te guía y te respalda a cada decisión tomada, ya sea acertada o no. Y la justificación de tus actos viene respaldada por la fé que profesas y las directrices de tu iglesia.
Se podría decir que interpretar un paladín (me refiero al roleplaying, no a tirar dados, usar power cards y mover la miniatura en los encuentros por el battle map) es de lo más fácil y lo más difícil al mismo tiempo.
Es fácil porque solo tienes que adaptarte a la doctrina de tu orden e interpretar la esencia de tu dios, y actuar en consecuencia, por lo que paladines de la misma orden pueden comportarse de manera muy diferente.
Pero al mismo tiempo es lo más difícil porque tras la armadura se oculta un ser con conciencia y a muchas veces, hacer lo que te dicta tu conciencia infringe lo que tu iglesia te ordena.
Pongamos un ejemplo; Atacas con tus compañeros un poblado hobgoblin, para erradicar los contínuos ataques que sufre el pueblo X y los mercaderes que siguen la ruta de caravanas.



Cuando llegas al poblado hobgoblin y tras derrotar al líder de la tribu y su chamán y escolta te enfrentas a la dura realidad, el poblado está plagado de hembras y niños hobgoblins, que con el tiempo volverán a ser una amenaza para el pueblo humano y la ruta de caravanas, ¿Que sería lo correto, dejarles que vivan y que otro solucione el problema dentro de x años o bien exterminar a todos y así eliminar el problema de raíz?
Difícil disyuntiva y más si interpretas a un paladín. Aunque por otro lado, es posible que tu orden sea más del tipo exterminar el mal de raíz y no del tipo bondadoso y justo.


En ediciones anteriores del D&D con el alineamiento y la amenaza constante por parte del DM de que si no te ajustabas a un alineamiento podías perder los poderes de paladín garantizados por la deidad, el roleplaying de los paladines benignos estaba muy encorsetado y la libertad de maniobra muy limitada.
Con esta cuarta edición, en la que aun permaneciendo la idea del alineamiento, éste es más una guía de conducta que un límite a las acciones de los jugadores, la idea de dar una vuelta de tuerca a la clase de paladín se hace más sugerente y se atisba una nueva forma de interpretar a este guerrero sagrado fundamentalista, casi un talibán de su fé.


Como último ejemplo y tal vez más escatológico, me imagino a un oficial del ejército norteamericano, tal vez un cristiano consumado, con un alto sentido religioso (Un paladín a efectos de juego) que está destinado en Irak, , y que le ordenan eliminar un grupo de insurgentes en un pequeño pueblo. Tras iniciarse el tiroteo y masacrar a los irakíes se plantea que hacer con el resto del pueblo y las imágenes de las torres gemelas cayendo y la de los insurgentes cortándole la cabeza a un rehén mientras lo graban y lo emiten posteriormente en televisión, le asaltan haciéndole plantearse ciertas terribles verdades. Imagino que dependiendo de si aplica el nuevo testamento o el viejo testamento, volvería a la base con la conciencia tranquila tras haber perdonado la vida a los civiles, futuros insurgentes con casi toda certeza, o volvería a la base tras haber masacrado a cientos de civiles, futuros insurgentes con casi toda certeza.

Ojo por ojo y diente por diente.-Antiguo testamento


En definitiva, que si vuestro master gusta de retorcer las tramas y hacerlas muy psicológicas, el paladín es la clase a tomar y por supuesto, que tu deidad te pille confesado cuando te pongas a impartir justicia entre los fascinerosos, o te ablandes y les perdones su vida. Al fin y al cabo de ti depende el interpretar tu personaje y la visión que tiene de los preceptos de su fé.






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