viernes, 21 de noviembre de 2008

A Dream Come True


¿Habéis tenido alguna vez un sueño, o el deseo, de hacer algo y finalmente conseguirlo?

Es curioso, porque siempre pensé, que una vez realizado, te quedaría una sensación de vacío y pérdida, una melancolía, un sentimiento de decepción motivado por la desaparición de esa ansia, de ese anhelo de que se cumpla tu deseo. Sin embargo, no me siento así.

¿Es posible que aún habiendo pasado ya casi un mes, siga todavía con la miel en los labios y esa melancolía pronto se apodere de mí?

Es algo que aún no puedo deciros, tan solo puedo hablaros de ese sueño que se tornó real, tangible, palpable, tanto como para quedar durante mucho tiempo grabado en mis retinas y que, al cerrar los ojos, lo siento vívido y aún oigo los ecos de las voces, la música y nuestros propios gritos de alegría y satisfacción.





No, aunque lo parezca, no hablo de sexo.




El pasado domingo 26 de octubre, fecha que para mí tendrá un lugar en el pequeño calendario de mi vida, asistí con mi amigo, compadre, colega de rol y hermano no consanguíneo, Nacho al partido de Fútbol Americano que se celebró en el estadio de Wembley, en Londres, donde se enfrentaban los New Orleans Saints contra los San Diego Chargers, dos de los equipos más ofensivos de la liga.


Independientemente de lo que opinéis, conozcáis o desconozcais del Futbol Americano, el hecho es que para nosotros, poder ir a este partido fue el cúlmen de casi 18 años de aficionados a este deporte. Imagináos un hito en vuestra vida y sabréis de que os hablo.




Corría el año 1990 cuando por aquella época, el canal +, se coló en mi vida. Me dio muchas cosas, mi querido canal +, y entre ellas, el Fútbol Americano. Yo apenas sabía nada de este deporte, excepto lo que se había podido ver en películas, breves noticias de la Superbowl anteriores.(para los no aficionados, la Superbowl es el equivalente a la final de la Copa de Mundo, solo que para los americanos, sus euipos son los que cuentan, al igual que el beisbol, que se autodenomina World Series)



En mi época de EGB, alguno ni os acordareis de lo que significan estas siglas, me regalaron por un cumpleaños, un diario con la decoración de las mascotas de los equipos de Fútbol Americano, algo casual y para nada premeditado, pero eso me hizo aprenderme el nombre de todos los equipos, sus mascotas y las ciudades de cada uno de ellos. Por eso, cuando vi que en Canal + emitían un partido semanal de la NFL, la líga de Fútbol Americano, me sentí intrigado y comencé a verlos, e inmediatamente me sentí terriblemente atraído por este deporte, mezcla de estrategia, potencia física y dureza.


Al año siguiente vi mi primera Superbowl en el salón de mi casa, y fue definitivo, el Fútbol Americano había llegado para quedarse.



En el año 1993 conocí a Nacho en el Club de Rol, y nos hicímos buenos amigos durante ese verano, pero él se iba en septiembre a USA a cursar el COU, algunos seguireis sin saber que es, y yo empezaba la universidad. El tuvo la suerte de poder practicar este maravilloso deporte en el High school, y si ya antes le gustaba ese deporte, pues entre los partidos jugados y el poder seguir la liga por televisión, se hizo un converso como yo.


Sin embargo, nuestra primera Superbowl juntos, o por lo menos ambos lo recordamos así, imagino que ya como amigos para siempre, parafraseando a Los Manolos, fue en el año 1997 cuando Brett Favre, mítico Quarterback de los Green Bay Packers, se alzó con su primer y único campeonato, aunque recuerdo que los años anteriores estuvimos siguiendo al equipo galáctico del momento que fueron los Dallas Cowboys, pero tal vez, la primera que vimos juntos en mi casa, fue esta de 1997. Y es que han pasado ya tantos años y tantas vivencias juntos que a veces los recuerdos se difuminan y se entremezclan.


Sin embargo, a partir de ese mítico momento, un sueño se gestó en nosotros, el poder asistir a un partido de la liga, o bien a un Superbowl. Algo de lo que siempre hablábamos cuando nos reuníamos a ver partidos de la NFL o cuando el primer fin de semana de febrero, estábamos sentados frente al televisor para pasar la madrugada viendo la final de las finales, la Superbowl.


Pues bien, 11 años más tarde logramos hacer ese sueño realidad. Y todo gracias a que la NFL, para agasajar a sus aficionados europeos, donde aunque no lo parezca tiene muchos aficionados, se comprometío a traer cada año un partido de la liga regular a tierras europeas.

El año anterior jugaron en el Wembley Stadium, los Miami Dolphins contra los New Yok Giants. Estos últimos fueron, a la postre, los campeones de la Superbowl de esa temporada.

Tanto Nacho como yo, nos preguntábamos como podríamos conseguir entradas para poder ir, y si nuestros compromisos, laborales y familiares nos lo permitirían. Casi de casualidad, me enteré que la página web inglesa de la NFL era la encargada de gestionar los tickets, y me apunté para el año siguiente, este 2008.


Tras mucho tiempo de espera y un poco de suerte, en marzo compré las entradas, a un precio que a más de uno dejaría flipado, pero eran muy buenas entradas y lo valían, por lo menos para aficionados tan acérrimos como nosotros. Y luego llegó lo peor, la espera de los meses hasta Octubre, deseando por encima de todo que nada nos hiciera faltar a nuestra cita. Y es que hasta que no estuvimos en el avión que nos llevaba hasta el aeropuerto de Gatwick, el 22 de octubre, no suspiramos aliviados.


A pesar de que nuestras respectivas nos dejaron ir solos a Londres durante seis días a regañadientes, era algo que necesitabamos hacer por encima de todo, cumplir un sueño que llevaba con nosotros 11 años. Aunque aprovechamos el viaje para ver un par de musicales y frikear por Londres, aprovechando que nacho no conocía la ciudad y que yo después de mi primera visita en el 2002, estaba deseoso por volver a esa ciudad que me había cautivado como ninguna.


Pero lo verdaderamente importante, no fueron las visitas que hicimos a tiendas de rol, los musicales que vimos, lo mal que comimos, el cuchitril de Joe donde nos alojamos, ni los judíos ortodoxos que nos tropezabamos todos los días al salir a explorar la ciudad, ni la visita impagable al London Eye en un día sorpresivamente soleado y diáfano, ni las horas que pasamos maravillados en el Brittish Museum, ni los interminables ratos en el Tube, ni el caleidoscopio de razas que pueblan Londres, no, lo verdaderamente imporante ocurrió el domingo 26 de octubre, cuando a eso de las dos de la tarde llegamos a la estación de Wembley y al salir pudimos comtemplar por primera vez de cerca, el estadio y los miles de aficionados que pululaban por los alrededores. Nosotros, con nuestras equipaciones respectivas, camuflados como dos fans de los respectivos equipos, de inmediato fuimos absorvidos por la vorágine del evento y nos convertimos en parte del mismo.

Ese día, que no terminó hasta que a las 22:30 cogimos el metro de regreso, nos hizo vibrar y se quedó grabado en nuestra mente para siempre.

El estadio es increíble, y cuando se llenó con más de 83.000 espectadores fue colosal. El partido en sí, fue casi como una Superbowl , ya que no escatimaron en medios y hubo espectáculo antes del partido y en el descanso, lo que ellos denominan halftime. Incluso el juego, fue mejor de lo que esperabamos, más allá de nuestros más enfebrecidos sueños, con una anotación de escándalo, un juego reñido y lleno de todas las posibles jugadas e incidencias que uno esperaría encontrar en un partido para el recuerdo, no bromeo si os digo que es el mejor partido que he visto.

Gastamos nuestras últimas libras en comprar todo el merchandising de recuerdo que pudimos, e incluso, como los grandes aficionados, esperamos a los jugadores a la salida del estadio, donde les esperaban los autobuses para llevarlos de regreso al hotel o al aeropuerto, e incluso logré que el entrenador de los New Orleans Saints se hiciera una foto conmigo, algo mega friky hasta para mí, pero es innegable que la situación lo requería.


Siento no poder explicaros las sensaciones que tuvimos dentro de aquel estadio, pero es que es inenarrable, algo comparable a hacer el amor por primera vez con la chica de la que estas enamorado, conseguir el trabajo por el que tanto te has preparado, abrir por primera vez la puerta de vuestra casa de propiedad, sostener a tu hijo recién nacido en brazos por primera vez, conducir el coche de tus sueños, no sé, a lo mejor exagero, pero así os hacéis una idea de la inmensa felicidad que sentí, que me llenó por completo y me desbordó durante las horas que estuvimos en Wembley.


Es más que probable que el año que viene repitamos experiencia y que flipemos al mismo nivel, pero ya me váis conociendo y solo os puedo decir parafraseando al genial Rod Stewart "The first cut is the deepest", y no hay nada como la primera vez, la primera vez es la que cuenta, la que siempre recordarás, la que nunca se difuminará en el tiempo, porque amigos, jamás he olvidado la primera vez que hice el amor con el amor de mi vida, mi mujer, ni la primera vez que cojí en brazos a mis hijos, ni la primera vez que con mi llave abrí la puerta de mi casa, ni la primera vez que me incorporé a mi trabajo después de haber luchado tanto tiempo por él..... ¿que exagero? bueno, eso depende de si has sentido alguna vez esas cosas. Si lo has hecho, seguro que ahora mismo tienes la misma sonrisa que yo al recordarlo todo, de forma tan nítida, como si acabase de ocurrir ahora mismo.



Luchad por vuestros sueños..... merece la pena tener sueños que cumplir.


domingo, 16 de noviembre de 2008

Las Ruinas de un Mito

El domingo fue un dia malo, casi podría decirse que estoy de luto. Un mito ha caído, ya no queda nada de lo que en su día fue el templo del rol por antonomasia. Y es que a veces, es mejor dejar en el recuerdo las cosas como están y no tratar de revivir el pasado. Y es que de repente me he sentido viejo, tanto como en esos relatos en los que alguien vuelve después de muchos años a su tierra y todo está en ruinas.




Pero pongámonos en antecedentes; en el grupo del instituto que teníamos formado para jugar al rol teníamos varias bases de operaciones, pero mi casa y la de Félix eran las guaridas por antonomasia. el problema radicaba en que, en casa de Félix , teníamos que jugar la mayoría de las veces en la cocina, casi hacinados alrededor de una pequeña mesa redonda, mientras que en la mía, teníamos una estupenda mesa en mi habitación donde podíamos jugar hasta 6 personas con relativa comodidad, aunque el problema aquí radicaba en la ventilación, y es que seis personas en una habitación de 3 x 3 metros irradian mucho calor y humanidad. Y el otro problema fundamental era que no se podía quedar uno hasta muy tarde y a veces el volumen que generaban las partidas nos traían reprimendas y amenazas veladas por parte de los verdaderos amos de los dungeons.

Aún así, estuvimos durante mucho tiempo jugando de este modo, ya que era eso o nada. Hasta que llegó el gran día. Félix nos comentó que se mudaba a otra casa que su padre se había comprado en Playa del Hombre, un barrio costero lejos de la ciudad pero cerca de su trabajo. Durante varias semanas no volvimos a tocar el tema, hasta que nos propuso un día ir a visitarlo, para ver la casa y luego salir de marcha.



Que recuerdos, por aquella época me acababa de sacar el carnet de conducir, y el siguiente sería Félix, un poco después. Fue nuestro único año de repetidores, el año perfecto para dedicarnos casi por entero al rol.

Ese día, viajamos hasta su nueva casa, sin nada en mente, ninguna expectativa, y cuando aparcamos el coche frente a uno de los garajes de su casa, bastante grande, la verdad, flipamos como nunca cuando vimos que el garaje tenía una mesa de ping-pong, varias sillas alrededor y varios pósters y mapas en las paredes de los juegos de rol del momento.




Fue un momento místico, de inmediato supimos que ese era nuestro lugar, en el que pasaríamos gran parte de nuestro tiempo, jugando a rol.
Y así fue, un par de años, lo dimos todo en aquel garaje, jugamos prácticamente todos los fines de semana e hicimos cosas que nunca más volvimos a repetir, como quedar un sábado por la mañana, pasar todo el día jugando, dormir en sacos de dormir en el salón de la casa y luego pasarnos todo el domingo jugando, una auténtica marathón de rol .


Con el tiempo, la cosa se terminó, por motivos tan variopintos como que empezó la universidad, Felix pasaba cada vez más tiempo en Tenerife y se fue descolgando de las campañas que jugábamos, y por supuesto, llegó el salto cualitativo del club de rol, que relegó las partidas en casa del master a la mínima expresión. Y finalmente, al llegar la jubilación de su padre, éste decidió vender la casa y mudarse a Tenerife, a la antigua casa familiar.

Por eso, el domingo, cuando me invitaron a comer al único restaurante que hay en Playa del hombre, al volver a casa, después de la comida, me pasé por la vieja casa de Félix, para rememorar viejos y buenos tiempos y cual mi sorpresa cuando vi que había desaparecido y en su lugar había tres adosados pintados de un azul tristeza.

Todo ha cambiado y hemos pasado por innumerables fases en esto del hobby de nuestra vida, el rol. Hemos tenido el club; la casa de nuestro amigo Nacho, enorme y donde pasamos domingos tirando dados y desafiando dragones; mi casa, no la de mis padres, la mía de persona mayor, como quién dice. Hemos jugado en sitios inimaginables y en la actualidad, con casas propias casi todos, pues ya no nos falta de nada.

Sin embargo, la casa de Félix supuso en su momento un punto de inflexión importante, ya que en la mente de uno de nuestros grandes colegas, Paco, se gestó la idea de con el tiempo tener su propia "Casa del rol", donde ahora, con treinta y tantos ya cumplidos nos reunimos a jugar todos los viernes, que se puede, a rol.




Este es mi pequeño homenaje a nuestra primera guarida del rol, seguro que al recordarla no podréis evitar que una sonrisa aflore en vuestro rostro.

Parafraseando a Freddy Mercury.....Those were the days of our lives (Perdonad, pero esta versión es la que siempre me ha gustado más)

"Sometimes I get to feelin
I was back in the old days - long ago
When we were kids when we were young
Thing seemed so perfect - you know
The days were endless we were crazy we were young
The sun was always shinin - we just lived for fun
Sometimes it seems like lately - I just dont know
The rest of my lifes been just a show

Those were the days of our lives
The bad things in life were so few
Those days are all gone now but one thing is true
When I look and I find I still love you

You cant turn back the clock you cant turn back the tide
Aint that a shame
Id like to go back one time on a roller coaster ride
When life was just a game
No use in sitting and thinkin on what you did
When you can lay back and enjoy it through your kids
Sometimes it seems like lately - I just dont know
Better sit back and go with the flow

Cos these are the days of our lives
Theyve flown in the swiftness of time
These days are all gone now but some things remain
When I look and I find no change

Those were the days of our lives - yeah
The bad things in life were so few
Those days are all gone now but one things still true
When I look and I find
I still love you"

lunes, 10 de noviembre de 2008

La Casa Rusia


Corría en año 1990, mira que ya ha llovido desde entonces, y por aquella época tenía una amiga de la que quería que fuera más que una amiga mientras que ella quería que yo siguiese siendo su amigo, lo típico, vaya. Y esta fue la primera peli que vimos juntos. Hay que joderse, que a veces hay heridas que sólo cicatrizan en la superficie, en fin, que me enrollo.

En aquella época era un ávido cinéfilo amateur, nada de esos pseudo intelectuales que lo teorizan todo, lo critican todo y que en definitiva tienen un gusto espantoso. Era, y sigo siendo, un amante del cine, de las películas que me entretienen y de las que me dicen algo, las que me llegan muy adentro, y esta fue una de ellas.

No solamente por las connotaciones que tuvo en su época, sino porque la he seguido viendo a lo largo de estos años y no me canso de hacerlo.

Para aquellos que no hayáis visto la peli, la trama es bien sencilla. Barley, el personaje que interpreta Sean Connery, es un editor inglés que hace negocio en la Unión Soviética, por una razón tan sencilla como la de que ama ese país y admira y respeta a su gente. Recibe un manuscrito de un autor soviético con el sobrenombre de Dante, interpretado por Klaus Maria Brandauer, que intercepta el MI6 británico y reclutan, un poco a la fuerza a Barley para que viaje a la URSS y trate de recoger el resto de manuscritos que suponen es obra de un científico desertor. Michelle Peifer interpreta a Katya, la amiga de Dante, que es la que hace llegar los manuscritos a Barley.

Es una película basada en el libro homónimo de John Le Carré y es una historia de espías en toda regla, con una trama bien elaborada y con poca o ninguna acción, no es ninguna de las de 007 o Bourne. Y creo sinceramente que es lo mejor de la película. Barley es un antihéroe en toda regla; borrachín y con un negocio que apenas genera beneficios, idealista, clarinetista de jazz amateur y un perdedor con mayúsculas. Sin embargo, desde la primera escena hasta la última de la película, se ve que todos estos defectos quedan eclipsados por la humanidad y honradez que destila a cada paso.

En su primer encuentro con Dante, en una reunión de sobre mesa, donde improvisan una gran sesión de jazz con lo que tienen a mano, dice una frase que se me quedó grabada y expresa la idiosicracia del personaje; "HAY QUE PENSAR COMO UN HÉROE, ASÍ AL MENOS PUEDES COMPORTARTE COMO UN SER HUMANO DECENTE "


En el año 90 Sean Connery rodó también "La caza del octubre rojo" en la que esta vez interpretaba al capitán Ramius, oficial de la marina soviética, una curiosa ironía. El año anterior sin embargo hizo de Dr. Jones Senior en "Indiana Jones y la última cruzada". Estaba en un momento dulce de su carrera y aunque esta película pasara desapercibida entre estos dos éxitos, considero que su interpretación fue magistral, lo que se puede esperar de él.

Al principio y al final de la película, la acción trascurre en Lisboa, ciudad en la que vive o se refugia Barley, una ciudad romántica donde las haya, aunque personalmente me gustó más Oporto.






Sin embargo, cuando pude visitarla y ver las vistas que se mostraban en la película, tuve una sensación extraña, como de dejá vu, y me gustó sentirme por un momento en un lugar que había visto tantas veces y hacia volar mi imaginación. Verdaderamente la parte antigua de la ciudad, donde aún funciona el tranvía, es preciosa, de las más bellas en las que he estado.

La primera imagen de Michelle Pfeiffer en la película es una imagen de ella en una diapositiva, guapa, pero no deslumbrante y es que en la película hace de madre rusa, atractiva pero sin arreglar, lo que hace que su interpretación destaque por encima de su belleza, cosa bien difícil sin duda. El año anterior había sido nominada, por segundo año consecutivo a los Oscar, esta vez por "Los fabulosos Baker boys" y el año siguiente volvió a tener un partenaire de lujo, Al Pacino, en la comedia romántica "Frankie & Johnny".






Por encima de toda la trama subyace la historia de amor entre Barley y Katya, que es lo que hace de los personajes más humanos, más cercanos al espectador. Dos personas que se aman en un momento de peligro, y que son capaces de arriesgarlo todo por estar el uno con el otro.

Hay películas en las que sólo una frase las define, que se te quedan grabadas toda la vida y que cuando las vuelves a ver, eres capaz de repetirlas en tu mente antes de que siquiera la pronuncien los protagonistas.
En "La casa rusia" esto ocurre cuando Barley confiesa su amor a Katya y le dice "Ahora tú eres mi única patria" justo después de darse cuenta de que todo se les viene encima y de que el peligro que les acecha es real y por supuesto, justo antes de hacer el amor. Pienso que esta frase es uno de los "te quiero" más absolutos del cine, una frase que marca el devenir de los acontecimientos en la trama y que define totalmente al personaje de Barley.

Además de estar plagada de secundarios de lujo, la película cuenta con la colaboración de Jerry Goldsmith para la banda sonora y a su vez, como estrella invitada, al clarinetista de jazz Brandford Marsalis, los cuales hacen de la banda sonora una pieza imprescindible para los amantes de las BSO, ya que integran perfectamente la música instrumental con las deliciosas piezas de jazz que interpreta con su clarinete Marsalis, en boca del personaje de Connery y su clarinete.
Es triste que una película tan buena pasara sin pena ni gloria por nuestros cines, pero para mí ha sido un regalo que el cine me ha hecho, una de esas películas que marcaron un hito en mi vida y es que el amor puede venir en muchas formas y saber narrarlo de manera tan original es algo que hay que saber apreciar.

Justo al final de la película, en una carta dirigida a Ned, su mentor del MI6, Barley le cuenta el porqué de su traición y simplemente la frase que dice demuestra como incluso un perdedor, un antihéroe se convierte en un héroe al saber simplemente lo que es actuar como un ser humano decente;
"Fue el mejor contrato que he firmado, hice intercambio de gente de verdad por ideas irreales"

Y por supuesto me quedo con la escena final, sonando la música de Jerry Goldsmith y la cámara haciendo un travelling hacia el puerto de Lisboa donde Barley avanza hacia un carguero soviético que lleva la carga más preciada para él, sus seres queridos.



Poco antes le dice a su amigo Ned; "Sabes? Elegí este piso porque siempre me ha gustado ver arribar los barcos, algo me decía que algún dia llegaría mi barco"



Un final épico sin duda, que siempre logra que se me erize el bello y alguna lágrima se me escape, no importa las veces que la haya visto y es que amigos, no hay nada mejor que una historia bien contada, una historia que te llega bien adentro.........




















jueves, 6 de noviembre de 2008

Upgrade en todos los sentidos

Bueno, ya está aquí. Parece que he logrado por fin terminar el diseño del blog de una vez por todas. Y es que siendo un simple usuario informático, poco más o menos que la definición de un aprendiz con muchas posibilidades de fracaso y tragedia.
Sin embargo, si algo me ha destacado siempre, de las pocas virtudes que tengo, es el ser un autodidacta y aunque muchos pensaréis que el blog no es para tanto, pues para mi es un logro, casi como para otros sería el llegar a la cima del K2





No puedo sino mencionar la inestimable ayuda de mis anteriores fracasos, tratando de modificar el formato html, que no tengo ni idea de que significa, y el atrevimiento de perder todos widget que había puesto y empezar casi de cero con un nuevo Template, cortesía de:
http://btemplates.com/



Sin duda espero que a los pocos visitantes que tengo, amigos casi todos, les guste este nuevo formato y sepan apreciar lo poco que he aprendido o intuído de crear un blog.
Las secciones recreadas o recién creadas ya pasan a ser fijas y tal vez, más adelante nazcan nuevas. Cuando uno tiene tiempo y recursos hay que ser generoso con los demás y en mi caso quiero que todos se beneficien de ello, por lo que todo mi rol y todo mi porno....está a vuestra disposición, por si queréis disfrutarlo que yo lo he hecho y hago.

lunes, 3 de noviembre de 2008

Las Bellas Aventureras de Clyde






Como bien sabéis, los que hayáis estado leyendo mi blog, he tratado de reunir dos de mis grandes aficiones, sexo y rol, y creo que he encontrado algo que las reúne de una forma sincera y llena de estilo.





Desde siempre, los ilustradores de fantasía han combinado su amor por la fantasía por la estética de hermosas mujeres. ¿Quién no ha fantaseado alguna vez con estas bellas semi desnudas, armadas con espadas, brujería y un cuerpo que haría dejarse hacer prisionero, desguarecer la fortaleza y entregarles todo el botín?




















Un ejemplo admirable de ello es Clyde Caldwell , uno de los grandes ilustradores de la extinta TSR, que colaboró en grandes campañas como Dragonlance, Ravenloft y Reinos olvidados, de la que todos recordamos su mítica portada.





Durante casi 10 años El trabajo de Clyde ocupó las portadas de los libros, y juegos de TSR. Para ellos pintó durante 1985 hasta 1993, incluyendo las portadas para el calendario de Dragonlance en 1987 y la de Forgotten Realms en 1990.


Portada del Calendario Dragonlance 1987



También fue el artista de portada para D&D Gazeteer modules series y la popular serie Ravenloft con la que, en mi opinión se consagró con sus portadas del I6 Ravenloft y I10 Ravenloft II; The house of Gryphon Hill, unas ilustraciones míticas que han perdurado durante todos estos años.



















Su obra es prolífica y tiene grandes ilustraciones, portadas de muchos libros y juegos de rol, que han hecho de él uno de los grandes ilustradores de la industria del rol, comparable con Jeff Easley y el genial Larry Elmore.







Tales of Lankhmar y Prince of Lankhmar






Estos son dos de los ejemplos de sus trabajos para TSR; de la saga de Lankhmar, con un estilo inconfundible y dotado de detalles, realismo y una calidad soberbia.


 
Su colaboración no sólo se extendió a los suplementos de juego, sino también las novelas de fantasía del sello TSR, desde Dragonlance.

 
Leyendas de la Dragonlance


Hasta la saga de novelas de Ravenloft, de las cuales se tradujeron unas 6 al español y de ellas, varias portadas estaban ilustradas por él.


















Tapestry of dark souls              y          Heart of midnigth


Y como no, se atrevió incluso con las novelas de Forgotten Realms.













        "El tatuaje azul"                            y                              "Rios de Plata"




Investigando he visto que participó en varias Gen Con, de esas llenas de frykis, a las que tanto me hubiese gustado asistir. Con su propio stand, firmando ejemplares con sus ilustraciones.




Indagando un poco más en su biografía, descubrí esta chica llamada Christine Calye, que ha sido su modelo durante 7 años, con lo que imagino que muchos de sus trabajos la tendrán a ella como referencia.

 


















Aquí Christine en todo su esplendor. Junto a Clyde en la Gen Con.



















¿Es posible que también haya posado así para él? Una pregunta perversa que prefiero dejar a mi imaginación, para no decepcionarme.




















Sin lugar a dudas, su trabajo es excelente y el arte erótico que ha acompañado a su labor como ilustrador de TSR es encomiable, ya que como podéis apreciar, tanto lo erótico como lo sugerente deleita la vista del espectador y para algunos plasma fantasías que los juegos de rol no sacian.










En 1992 dejó TSR y se convirtió en Freelance, dejando grandes portadas para otros suplementos y juegos.







Hace poco, ilustró la portada para el suplemento Dragora´s Dungeon, de la compañía Goodman Games, que ha empezado a editar productos con la OGL de la 4ª edición de Dungeons & Dragons.






Como podéis ver, el bueno de Clyde conseva todo su arte, la fantasía pura y ese erotismo que le ha convertido en una leyenda entre los grandes de la ilustración de fantasía...y de nuestras fantasías de ávidos jugadores de rol.