domingo, 16 de noviembre de 2008

Las Ruinas de un Mito

El domingo fue un dia malo, casi podría decirse que estoy de luto. Un mito ha caído, ya no queda nada de lo que en su día fue el templo del rol por antonomasia. Y es que a veces, es mejor dejar en el recuerdo las cosas como están y no tratar de revivir el pasado. Y es que de repente me he sentido viejo, tanto como en esos relatos en los que alguien vuelve después de muchos años a su tierra y todo está en ruinas.




Pero pongámonos en antecedentes; en el grupo del instituto que teníamos formado para jugar al rol teníamos varias bases de operaciones, pero mi casa y la de Félix eran las guaridas por antonomasia. el problema radicaba en que, en casa de Félix , teníamos que jugar la mayoría de las veces en la cocina, casi hacinados alrededor de una pequeña mesa redonda, mientras que en la mía, teníamos una estupenda mesa en mi habitación donde podíamos jugar hasta 6 personas con relativa comodidad, aunque el problema aquí radicaba en la ventilación, y es que seis personas en una habitación de 3 x 3 metros irradian mucho calor y humanidad. Y el otro problema fundamental era que no se podía quedar uno hasta muy tarde y a veces el volumen que generaban las partidas nos traían reprimendas y amenazas veladas por parte de los verdaderos amos de los dungeons.

Aún así, estuvimos durante mucho tiempo jugando de este modo, ya que era eso o nada. Hasta que llegó el gran día. Félix nos comentó que se mudaba a otra casa que su padre se había comprado en Playa del Hombre, un barrio costero lejos de la ciudad pero cerca de su trabajo. Durante varias semanas no volvimos a tocar el tema, hasta que nos propuso un día ir a visitarlo, para ver la casa y luego salir de marcha.



Que recuerdos, por aquella época me acababa de sacar el carnet de conducir, y el siguiente sería Félix, un poco después. Fue nuestro único año de repetidores, el año perfecto para dedicarnos casi por entero al rol.

Ese día, viajamos hasta su nueva casa, sin nada en mente, ninguna expectativa, y cuando aparcamos el coche frente a uno de los garajes de su casa, bastante grande, la verdad, flipamos como nunca cuando vimos que el garaje tenía una mesa de ping-pong, varias sillas alrededor y varios pósters y mapas en las paredes de los juegos de rol del momento.




Fue un momento místico, de inmediato supimos que ese era nuestro lugar, en el que pasaríamos gran parte de nuestro tiempo, jugando a rol.
Y así fue, un par de años, lo dimos todo en aquel garaje, jugamos prácticamente todos los fines de semana e hicimos cosas que nunca más volvimos a repetir, como quedar un sábado por la mañana, pasar todo el día jugando, dormir en sacos de dormir en el salón de la casa y luego pasarnos todo el domingo jugando, una auténtica marathón de rol .


Con el tiempo, la cosa se terminó, por motivos tan variopintos como que empezó la universidad, Felix pasaba cada vez más tiempo en Tenerife y se fue descolgando de las campañas que jugábamos, y por supuesto, llegó el salto cualitativo del club de rol, que relegó las partidas en casa del master a la mínima expresión. Y finalmente, al llegar la jubilación de su padre, éste decidió vender la casa y mudarse a Tenerife, a la antigua casa familiar.

Por eso, el domingo, cuando me invitaron a comer al único restaurante que hay en Playa del hombre, al volver a casa, después de la comida, me pasé por la vieja casa de Félix, para rememorar viejos y buenos tiempos y cual mi sorpresa cuando vi que había desaparecido y en su lugar había tres adosados pintados de un azul tristeza.

Todo ha cambiado y hemos pasado por innumerables fases en esto del hobby de nuestra vida, el rol. Hemos tenido el club; la casa de nuestro amigo Nacho, enorme y donde pasamos domingos tirando dados y desafiando dragones; mi casa, no la de mis padres, la mía de persona mayor, como quién dice. Hemos jugado en sitios inimaginables y en la actualidad, con casas propias casi todos, pues ya no nos falta de nada.

Sin embargo, la casa de Félix supuso en su momento un punto de inflexión importante, ya que en la mente de uno de nuestros grandes colegas, Paco, se gestó la idea de con el tiempo tener su propia "Casa del rol", donde ahora, con treinta y tantos ya cumplidos nos reunimos a jugar todos los viernes, que se puede, a rol.




Este es mi pequeño homenaje a nuestra primera guarida del rol, seguro que al recordarla no podréis evitar que una sonrisa aflore en vuestro rostro.

Parafraseando a Freddy Mercury.....Those were the days of our lives (Perdonad, pero esta versión es la que siempre me ha gustado más)

"Sometimes I get to feelin
I was back in the old days - long ago
When we were kids when we were young
Thing seemed so perfect - you know
The days were endless we were crazy we were young
The sun was always shinin - we just lived for fun
Sometimes it seems like lately - I just dont know
The rest of my lifes been just a show

Those were the days of our lives
The bad things in life were so few
Those days are all gone now but one thing is true
When I look and I find I still love you

You cant turn back the clock you cant turn back the tide
Aint that a shame
Id like to go back one time on a roller coaster ride
When life was just a game
No use in sitting and thinkin on what you did
When you can lay back and enjoy it through your kids
Sometimes it seems like lately - I just dont know
Better sit back and go with the flow

Cos these are the days of our lives
Theyve flown in the swiftness of time
These days are all gone now but some things remain
When I look and I find no change

Those were the days of our lives - yeah
The bad things in life were so few
Those days are all gone now but one things still true
When I look and I find
I still love you"

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