lunes, 10 de noviembre de 2008

La Casa Rusia


Corría en año 1990, mira que ya ha llovido desde entonces, y por aquella época tenía una amiga de la que quería que fuera más que una amiga mientras que ella quería que yo siguiese siendo su amigo, lo típico, vaya. Y esta fue la primera peli que vimos juntos. Hay que joderse, que a veces hay heridas que sólo cicatrizan en la superficie, en fin, que me enrollo.

En aquella época era un ávido cinéfilo amateur, nada de esos pseudo intelectuales que lo teorizan todo, lo critican todo y que en definitiva tienen un gusto espantoso. Era, y sigo siendo, un amante del cine, de las películas que me entretienen y de las que me dicen algo, las que me llegan muy adentro, y esta fue una de ellas.

No solamente por las connotaciones que tuvo en su época, sino porque la he seguido viendo a lo largo de estos años y no me canso de hacerlo.

Para aquellos que no hayáis visto la peli, la trama es bien sencilla. Barley, el personaje que interpreta Sean Connery, es un editor inglés que hace negocio en la Unión Soviética, por una razón tan sencilla como la de que ama ese país y admira y respeta a su gente. Recibe un manuscrito de un autor soviético con el sobrenombre de Dante, interpretado por Klaus Maria Brandauer, que intercepta el MI6 británico y reclutan, un poco a la fuerza a Barley para que viaje a la URSS y trate de recoger el resto de manuscritos que suponen es obra de un científico desertor. Michelle Peifer interpreta a Katya, la amiga de Dante, que es la que hace llegar los manuscritos a Barley.

Es una película basada en el libro homónimo de John Le Carré y es una historia de espías en toda regla, con una trama bien elaborada y con poca o ninguna acción, no es ninguna de las de 007 o Bourne. Y creo sinceramente que es lo mejor de la película. Barley es un antihéroe en toda regla; borrachín y con un negocio que apenas genera beneficios, idealista, clarinetista de jazz amateur y un perdedor con mayúsculas. Sin embargo, desde la primera escena hasta la última de la película, se ve que todos estos defectos quedan eclipsados por la humanidad y honradez que destila a cada paso.

En su primer encuentro con Dante, en una reunión de sobre mesa, donde improvisan una gran sesión de jazz con lo que tienen a mano, dice una frase que se me quedó grabada y expresa la idiosicracia del personaje; "HAY QUE PENSAR COMO UN HÉROE, ASÍ AL MENOS PUEDES COMPORTARTE COMO UN SER HUMANO DECENTE "


En el año 90 Sean Connery rodó también "La caza del octubre rojo" en la que esta vez interpretaba al capitán Ramius, oficial de la marina soviética, una curiosa ironía. El año anterior sin embargo hizo de Dr. Jones Senior en "Indiana Jones y la última cruzada". Estaba en un momento dulce de su carrera y aunque esta película pasara desapercibida entre estos dos éxitos, considero que su interpretación fue magistral, lo que se puede esperar de él.

Al principio y al final de la película, la acción trascurre en Lisboa, ciudad en la que vive o se refugia Barley, una ciudad romántica donde las haya, aunque personalmente me gustó más Oporto.






Sin embargo, cuando pude visitarla y ver las vistas que se mostraban en la película, tuve una sensación extraña, como de dejá vu, y me gustó sentirme por un momento en un lugar que había visto tantas veces y hacia volar mi imaginación. Verdaderamente la parte antigua de la ciudad, donde aún funciona el tranvía, es preciosa, de las más bellas en las que he estado.

La primera imagen de Michelle Pfeiffer en la película es una imagen de ella en una diapositiva, guapa, pero no deslumbrante y es que en la película hace de madre rusa, atractiva pero sin arreglar, lo que hace que su interpretación destaque por encima de su belleza, cosa bien difícil sin duda. El año anterior había sido nominada, por segundo año consecutivo a los Oscar, esta vez por "Los fabulosos Baker boys" y el año siguiente volvió a tener un partenaire de lujo, Al Pacino, en la comedia romántica "Frankie & Johnny".






Por encima de toda la trama subyace la historia de amor entre Barley y Katya, que es lo que hace de los personajes más humanos, más cercanos al espectador. Dos personas que se aman en un momento de peligro, y que son capaces de arriesgarlo todo por estar el uno con el otro.

Hay películas en las que sólo una frase las define, que se te quedan grabadas toda la vida y que cuando las vuelves a ver, eres capaz de repetirlas en tu mente antes de que siquiera la pronuncien los protagonistas.
En "La casa rusia" esto ocurre cuando Barley confiesa su amor a Katya y le dice "Ahora tú eres mi única patria" justo después de darse cuenta de que todo se les viene encima y de que el peligro que les acecha es real y por supuesto, justo antes de hacer el amor. Pienso que esta frase es uno de los "te quiero" más absolutos del cine, una frase que marca el devenir de los acontecimientos en la trama y que define totalmente al personaje de Barley.

Además de estar plagada de secundarios de lujo, la película cuenta con la colaboración de Jerry Goldsmith para la banda sonora y a su vez, como estrella invitada, al clarinetista de jazz Brandford Marsalis, los cuales hacen de la banda sonora una pieza imprescindible para los amantes de las BSO, ya que integran perfectamente la música instrumental con las deliciosas piezas de jazz que interpreta con su clarinete Marsalis, en boca del personaje de Connery y su clarinete.
Es triste que una película tan buena pasara sin pena ni gloria por nuestros cines, pero para mí ha sido un regalo que el cine me ha hecho, una de esas películas que marcaron un hito en mi vida y es que el amor puede venir en muchas formas y saber narrarlo de manera tan original es algo que hay que saber apreciar.

Justo al final de la película, en una carta dirigida a Ned, su mentor del MI6, Barley le cuenta el porqué de su traición y simplemente la frase que dice demuestra como incluso un perdedor, un antihéroe se convierte en un héroe al saber simplemente lo que es actuar como un ser humano decente;
"Fue el mejor contrato que he firmado, hice intercambio de gente de verdad por ideas irreales"

Y por supuesto me quedo con la escena final, sonando la música de Jerry Goldsmith y la cámara haciendo un travelling hacia el puerto de Lisboa donde Barley avanza hacia un carguero soviético que lleva la carga más preciada para él, sus seres queridos.



Poco antes le dice a su amigo Ned; "Sabes? Elegí este piso porque siempre me ha gustado ver arribar los barcos, algo me decía que algún dia llegaría mi barco"



Un final épico sin duda, que siempre logra que se me erize el bello y alguna lágrima se me escape, no importa las veces que la haya visto y es que amigos, no hay nada mejor que una historia bien contada, una historia que te llega bien adentro.........




















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