jueves, 16 de octubre de 2008

Runequest


Diecinueve años, se dice pronto, pero es mucho tiempo. El Runequest entró en mi universo rolero por la puerta grande, la de los primeros amores, los nuevos amigos, el bachillerato, una mezcla de romances y rol.

A diferencia con “La llamada de Cthulhu”, el Runequest fue un juego que explotamos hasta la saciedad y en el que, tanto mi colega Paco como yo mismo, arbitramos innumerables sesiones hasta agotar todo lo publicado en español y los módulos de factura propia.

La primera vez que me adentré en el sistema de Runequest fue en mi segundo año de instituto, cuando me ofrecieron participar en una partida con gente veterana, tal vez llevaran unos meses más que nosotros de roleros, a un juego de rol de ambiente fantástico medieval, llamado Runequest. Por aquella época estaba inmerso en la lectura de
las Crónicas de la Dragonlance y hacía dos años que me había leído por primera vez (y ya van tres) el Hobbit y el Señor de los Anillos. Además de haber leído muchos libro-juegos, aquellos míticos de “Elige tu propia aventura” y de los que muchos masters noveles sacamos nuestros primeros módulos. Por lo que mi gusto por la fantasía fantástica medieval, como la denominaron los editores, había crecido hasta límites insospechados.
Elegí hacerme un personaje enano y aunque sólo jugué esa vez con él, ya que la aventura era auto conclusa y sólo de captación de jugadores, fue una tarde de juego memorable y la recuerdo como de las mejores que jugué.

Tras esta velada corrí a comprarme los libros de Runequest, el básico y el avanzado, y comencé a crear mis propias aventuras. Aquella época fue la del “Boom” de Joc International y me pareció a mi, y creo que a la postre fue así, la época dorada del rol traducido en nuestro país, ya que la lista de juegos comenzó a engordar de manera progresiva, dejando el mercado atiborrado de juegos de rol en castellano.
El Runequest, y por definición el rol, me abrió las puertas a un gran grupo de amigos que compartían la misma afición. 2 de BUP fue un año glorioso, de descubrimientos, de nuevos amigos y de aventuras inolvidables, todas ellas enmarcadas bajo el universo del rol.
Con el Runequest jugamos suplementos que incluso ahora me parecen inolvidables, “El abismo de la garganta de la serpiente” con su acojonante portada, lo jugamos en la mesa de la cocina de la casa de un colega, donde conocimos al mítico “guarro”, un jugador que se caracterizaba por su gran habilidad para sacar críticos con los dados, el apodo creo que era del parvulario y no correspondía a la realidad, pero bueno, ya sabéis lo que pasa con los motes, fáciles de poner, imposibles de quitar.
Fue una campaña inolvidable, aún recuerdo la impaciencia y las ganas de jugar el mismo día de la partida.

Poco después, yo mismo jugué una de las campañas más míticas de Runequest, la mía propia, durante el verano de 1990. Recuerdo jugar toda la tarde en mi habitación, en la mesa de Ikea que me compraron mis padres para estudiar y que se convirtió en la mesa del rol. Por la noche me pasaba, hasta la madrugada, escribiendo la siguiente sesión que jugaríamos al día siguiente. Fue agotador, pero inmensamente gratificante, tal vez fue ahí, en esas tardes calurosas de verano donde se forjó nuestra pasión por el rol, que aún nos dura.

Otra campaña, esta breve, que recuerdo con mucho cariño, fue la de “Los vikingos”, apenas unos 6 módulos en los que el grupo se enfundó las pieles, el escudo vikingo y el casco con cuernos. Algo muy histórico, rolero y que tras ver, años más tarde la película del “Guerrero nº 13”, nos hizo exclamar a todos: “YA YA Fersdemän”.
Y finalmente, no podía dejarme en el tintero, la campaña de Paco, que tras arbitrar con gran éxito “El abismo de la garganta de la serpiente” nos condujo a todos hasta “La isla de los grifos” uno de los mejores suplementos jamás escritos para Runequest. Aquí nuestros personajes, jamás olvidaré a Sir Garrick Westmoreland, llegaron hasta lo más alto que las reglas nos permitieron y terminamos retirándolos con todos los honores, algo que en muy pocos juegos y campañas ha vuelto a ocurrir, por lo que siempre será tan especial.

Tras la
decadencia y falta de suplementos de Joc y la aparición en nuestro universo rolero del Advanced Dungeons & Dragons, el Runequest pasó a las vitrinas y luego al olvido. Aunque hace unos cuantos años intentamos un revival que apenas nos dejó unas cuantas sesiones de auténtico Rune. Pero la magia había desaparecido y retornamos como hijos pródigos al malditamente comercial D&D
Pero bueno, como ya os he dicho, diecinueve años son muchos, y nosotros, los roleros, somos muy obstinados, y hace poco comencé a recuperar los suplementos de Runequest, que se habían deteriorado y que por problemas de mudanzas y poco espacio, había donado al vertedero. (si ya lo sé, soy un sacrílego por no haberlos guardado, polvorientos y mohosos, pero es que soy así de voluble). Obviamente, en Pdf tengo todos los suplementos en español y un puñado más en inglés, que para eso hemos mejorado nuestro nivel con los años. Pero me hacia ilusión volver a ver en mis nuevas y flamantes estanterías Billy, esos juegos a los que he dedicado tanto tiempo de mi vida, y no podía faltar el Runequest.
Es increíble como después de tantos años aún se puedan encontrar suplementos de la extinta Joc International.
Hace poco, reuní a un grupo de osados roleros, amantes del vintage, y hemos jugado una primera aventura, que espero sea la primera de muchas de este nuevo revival de nuestro amado Runequest.
Pues sí, diecinueve años son tantos……y a la vez tan pocos cuando se trata de Rol.
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