jueves, 18 de septiembre de 2008

Fragmentos de Terror

Corría el año 1985 cuando este suplemento vio la luz en España bajo el amparo de Joc Internacional, pero no llegó a mis manos hasta años después. No puedo deciros cómo, ya que no lo recuerdo, pero eso sí, no lo compré yo. Era el segundo suplemento de “La Llamada de Cthulhu” y aunque hay que reconocer que la edición era pésima, casi tercermundista, el contenido era muy jugoso. Tenía el típico FAQ de las reglas y tras esto venían varias secciones que parecían más bien artículos de revistas compilados en este libro que diseñados específicamente para él.


En su interior venían dos módulos; el primero, “La amenaza subterránea”, La premisa del módulo era que extraños temblores de tierra amenazaban a un pueblecito del Norte de Michigan, pero los del lugar se negaban a hablar del asunto. Era el típico módulo de excursión a un pueblecito que se saldaba con el descubrimiento de horrores inimaginables y con la aparición de un ser que, en la partida que arbitré en su momento, no podía ser detenido por medios humanos ni siquiera con dinamita.
Este módulo tan sencillo, bien llevado puede proporcionar una buena sesión de rol, sólo que en mi opinión el trabajo que tiene que hacer el master para darle profundidad y un poco de ambientación, hacen que casi te prepares un escenario nuevo. Lo que sí es verdad, es que cuando este módulo llegó a mis manos, era un imberbe master y fue uno de los primeros encuentros con seres primigenios, donde la letalidad del juego y lo efímero de las vidas de los pj´s, te golpeaba con fuerza y de improviso.
Lo que sí tengo más grabado en mi memoria fue el segundo escenario, sin duda muchísimo mejor. Este módulo, titulado “El valle de las cuatro capillas”, es uno de los módulo que jamás rejugaría, bueno, tal vez a mis hijos cuando lleguen a edad rolera. El caso es que guardo tan buen recuerdo de él por diversos motivos. El módulo estaba bien construido y la trama tenía todos los elementos para que funcionase muy bien en el juego.





Pero para mí fue tan especial porque en aquella época, de inicios, introdujimos a un nuevo colega en esto del rol y éste nos descubrió uno de los mejores lugares para jugar a rol en los que jamás he estado. El día en cuestión era sábado por la mañana y todos los jugadores y yo mismo fuimos a casa de este amigo, que se había ofrecido como anfitrión para este módulo. Su casa estaba junto a la playa y era una vivienda antigua de tres plantas. En la planta baja estaba el garaje y una pequeña escalera llevaba hasta una habitación de entreplanta que conectaba tanto con la vivienda como con el garaje. La habitación servía como de trastero, pero no en plan sucio y polvoriento, y tenía una mesa grande con varias sillas en el centro, todo preparado para la sesión de rol. La luz entraba con una enorme cristalera redonda, al modo de los ojos de buey de los barcos, y daba a la calle.


En ese lugar que tenía tintes mágicos, jugamos una de las sesiones más memorables de la primera época del Cthulhu. Durante la mañana los jugadores descubrieron que tenían que viajar a las junglas africanas en busca de una ciudad perdida, de la que nadie sabia que había sido construida por seres Cthuloideos. Fue una sesión de aventuras al más puro estilo Indiana Jones o Allan Quatermain, el de las minas del rey salomón, pero con los tintes y el trasfondo del horror Cthuliano.
Luego hicimos un receso para comer y por la tarde seguimos jugando hasta que anocheció.
Verdaderamente es el mejor recuerdo que tengo, tanto del suplemento en sí como de aquella primera época del Cthulhu, cuando nos convertimos ya en jugadores y master avezados y el Cthulu pasó a ser nuestro juego por antonomasia.
No se si el recuerdo se asemeja a la realidad de lo que fue, pero prefiero mantenerlo así, porque sin duda fueron los mejores días de nuestra vida……rolera, por supuesto
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