jueves, 11 de septiembre de 2008

The Beggining


"The Beggining is a very delicate time" decía la voz en Off al comienzo de la película Dune. Y es verdad. Cuando empiezas una cosa te asaltan un montón de dudas, por donde empezar, como puedo suscitar interés, de todo lo que quiero decir ¿por donde empezar?
El caso es que si busco el comienzo de todo, obviamente mi afición por el porno y el sexo se remontan a los tiempos inmemoriables de las primeras revistas de
Interviú que visionaba afanosamente a escondidas, solo me remontaría a los tiempos del Instituto, hace ya eones de eso, cuando un amigo de un amigo sustrajo un ejemplar del libro de reglas de "la llamada de Cthulhu" de Joc Internacional, del Corte Inglés, imagino que la falta prescribió hace mucho, de paso que so se quemen los del Corte que la mayoría de las veces nos roban ellos a nosotros.
Mi colega, rolero militante hasta que descubrió (o admitió sin tapujos) su gusto por su mismo sexo y a partir de ese momento solo se dedicó al rol en vivo, se adentró en los oscuros secretos que habían sido inspirados por el grandioso H.P. Lovecraft y arbitró la mítica "Casa Corbitt", probablemente el mejor módulo creado jamás para desvirgar a los aspirantes a roleros Cthulianos.


La cosa para mí fue una revelación, casi como si hubiera estado con Moisés mientras el arbusto ardiente le contaba las movidas de los mandamientos,. Supe desde ese instante que mi vocación frustrada de actor y novelista tendría alivio tras la pantalla de DM y al otro lado de ella.
Apenas teníamos un juego de dados para todo el grupo, máster incluido, y creo que mi colega no se había leído muy bien el libro, pero fue algo increíble.
A estas alturas, casi 19 años después, hemos jugado y rejugado, con los mismos y con diferentes jugadores, la "Casa Corbitt", versionada mil y una vez, pero todas ellas, estremecedoras y placenteras al mismo tiempo, más o menos como un buen polvo bien echado.
Incluso me sorprendió que en la edición del libro de reglas por
La Factoría de ideas, incluyese el módulo con el título de "el hechizo de la casa Corbitt", un homenaje sin duda a un escenario mítico que creo ha representado "la primera vez" para muchos fans del juego de rol de "la Llamada de Cthulhu".
Obviamente, lo que para algunos de los que jugaron esa sesión de rol fue un experimento más en nuestra adolescencia como también lo fue echarnos unos porros o para algunos probar sustancias más fuertes o quien sabe si probar la carne de su prójimo, lo cierto es que a partir de ese momento entré como monaguillo en la Secta de Cthulhu, y ahora estoy en las más altas esferas, con la cordura a cero, claro está. Mi colega perdió el interés de manera repentina en el juego y yo pasé a ocupar el lugar del "Guardián de los Arcanos", y poco a poco fui reuniendo a mi alrededor un buen grupo de sectarios, de los que solo queda mi amigo Paco, y adoramos a Cthulhu hasta el fin de COU.
Por supuesto, que tras la incursión en "La llamada de Cthulhu" encontramos adoradores de rol por doquier, incluso llegamos a tener chorrocientos miembros en un club de rol, "Atlante" para más señas. Luego llegaron el Runequest, El señor de los anillos, Rolemaster, Dungeons & Dragons, etc, etc, pero claro, para todo hay una primera vez, romántica, inolvidable, dolorosa en algunos casos, pero una primera vez al fin y al cabo. Es por eso por lo que "La llamada de Cthulhu" se ha convertido en mi juego fetiche, algo a lo que volver cuando otros sistemas de juego no logran engancharte o la espada y brujería se convierte en la norma de todas las sesiones de rol y tienes más ganas de algo más de misterio y horror, monstruos a los que de verdad te da pavor enfrentarte y en vez de ganar px´s lo único que recibes son pérdidas de cordura, pérdidas de miembros y la pérdida de la insignificante vida de tu investigador.
Por eso para despediros solo puedo deciros; ÏA ÏA Cthulhu
Seguiremos velando tu reposo bajo tu bóveda pétrea de R´lyeh

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