jueves, 2 de febrero de 2017

Navegando en aguas turbulentas

En invierno de 2011, al volver de la primera misión a Afganistán, me auto-regalé el Dreadfleet como regalo de Navidad. No tardé mucho en montarlo y en probarlo. Era el primer juego de especialista, como ellos los denominan, que me compraba. Me atrajo su estética y también su mecánica, aunque en ese momento no la había probado aún. El tamaño de los barcos me asustó al principio, porque pensaba que me iba a resultar difícil montarlos, por lo pequeños y delicados que parecían. Nada más lejos de la realidad. Se montan con mucha facilidad y se dejan pintar muy bien.

A fecha de hoy, estoy a medias con la Parca sangrienta, el barco del capitán Noctilus, el líder de la flota malvada. Pero desde la última entrada en el blog, no había publicado los avances en el pintado del juego, aunque sí que las había posteado en mi cuenta de Flickr, donde os podéis asomar si os place.


Sinceramente, una mini espectacular, y una gozada para pintar.


Las dos últimas minis que he pintado, aún no he tenido tiempo de hacerles fotos decentes como para meterlas en la cuenta de Flickr, aunque espero en breve actualizar esa galería también. Me metí de lleno en el Heldenhammer, el líder de la flota del bien, y tras esta pinté la sierpe de hueso, uno de los monstruos marinos que vienen en el juego.


El Heldenhammer en acción, pintado y listo para dar guerra.




Tal vez, echando una mirada hacia atrás, debería haberme centrado en pintar todo el juego seguido, pero con tantas minis y tantos proyectos, al final lo he ido pintando por impulsos y en momentos muy concretos. Mi objetivo es terminarlo antes de este verano y así dar por terminada este particular "Escorial" miniaturil.  Al menos he aprendido que este tipo de proyectos tienes que cogerlos y ponerte a tope con ellos y acabarlos antes de ponerte a otra cosa. Aunque he de reconocer que son muchos los componentes del juego y que pintarlos todos te puede llevar mucho tiempo, lo que puede agobiar al más valiente.


Ups!! el embestidor embestido.


Sin embargo, también es cierto que te produce un subidón, cuando terminas una mini del juego y la pruebas en juego, te da una motivación extra para seguir con el proyecto. Por eso, una vez terminado el Heldenhammer, nos echamos una partida al Dreadfleet, el cual teníamos abandonado desde hacía algún tiempo.




No nada mejor que pasar de la mesa de pintura a la mesa de juego.






Ahora toca acabar la Parca sangrienta y aprovechar la excusa para volver a jugar al juego, y que eso me sirva de nuevo, como motivación para meterme a pintar otro de los barcos que aún me quedan por terminar. A día de hoy he pintado el 50% de los barcos del juego, y una vez acabe con la Parca, empezaré la cuenta atrás para jugar uno de los escenarios del juego que implican a los 10 barcos. Una estampa que deseo ver desde que empecé a montar estas miniaturas.


Maldición, yo no envié a mis barcos a luchar contra los elementos.




De momento seguiré con nuestra estrategia de "Si lo pinto, lo pruebo" que tan buenos resultados nos ha dado, ya que es la mejor manera que hemos encontrado Bruendar y yo para dar caña a nuestros pinceles y aumentar nuestra producción.

Maniobrando entre islas, buscando un buen ángulo de tiro.
Así que, espero postear un buen informe de batalla antes de que termine el mes, con 6 o más barcos en mesa, todos pintados y listos para repartir pólvora y embestidas por igual.


Kraken vs Trueno de Grimnir, duelo enanil por todo lo alto.



viernes, 27 de enero de 2017

La torre de Von Kraüff



En Noviembre del año pasado comencé un proyecto de escenografía inspirado en la magnífica creación de uno de mis blogs favoritos, quería hacer algo similar y que sirviera tanto para Warhammer fantasy como para Frostgrave, que es en lo que andamos metidos últimamente.

El proyecto lo dividí en dos partes, por un lado, la torre de Von Kraüff, y por otro, la torre de la colina sangrienta.



La idea era que fuera una torre donde viviese el nigromante Von Kraüff y que frente a ella y unidos por un puente estuviera la torre de la colina sangrienta, un lugar donde pudiera hacer sus viles experimentos.  Obviamente, el paso del tiempo y diversos asedios han destrozado el puente y han dejado los edificios muy deteriorados.

Al ser un proyecto de una magnitud considerable y al tener tan poco tiempo que dedicar al hobby, decidí dividirlo en dos partes. Primero haría la morada del nigromante y luego me centraría en la colina sangrienta.

Todo esto también surgió porque tenía muchas piezas de escenografía sueltas, compradas en lotes por Ebay, que estaban incompletas y que en sí mismas no servían para hacer un elemento de escenografía. Así que las combiné de manera que encajasen y sirvieran para hacer un elemento de escenografía único y original.

La torre de Von Kraüff la construí con una plancha texturizada de plasticard de Green Stuff World
a la que añadí puertas de la fortaleza de Warhammer y ventanas de escenografía de Mordheim y sobrantes de la mansión fortificada. La parte superior es de la atalaya de Warhammer, y el puente es de la mansión punta calavera. Para los muros que la rodean utilicé los del jardín de Morr de Warhammer, de los que tengo dos juegos de muros. Las piedras laterales las hice tallando poliestireno expandido (corcho blanco) y la estatua del lateral pertenece a la torre Tor destino de la bruja.

Este fue un primer intento de hacer otra torre, pero quedaba muy alta y descompensada.

Tuve que poner un bote de plástico dentro de la torre para que se pegara bien, y luego añadirle masilla verde para que las esquinas quedasen bien.





Quedaba muy en plan "torre Trump" medieval, muy alta y fea. Descartada.



Esta fue la idea final.

En cuanto tuve lista la primera torre, me metí a hacer la segunda, con colina incluida, que, aunque la dejase en reserva para pintarla, al menos ya la tenía lista y podía hacerme una idea de como quedaría el conjunto.

la torre con la base y la goma eva "texturizada"


Para la colina usé partes de la torre Sentencia de  muerte, concretamente los muros y la cúspide. Pero me faltaba una pieza que las une, así que le puse una base de cartón con una lámina de goma eva para texturizarla como ladrillos, luego le puse masilla blanca para tapar los huecos y pegar ambas partes. Lo bueno de esta masilla, de la que se usa para tapar los agujeros de la pared, es que es muy moldeable y endurece como el cianocrilato, y claro, acepta la pintura muy bien.

La parte superior de la colina ya lista.

Utilicé luego una vieja puerta de resina, diseñada por Scotia Grendel, que tenía desde tiempos inmemoriales y que ya he repintado varias veces. Esta haría de entrada para la propia colina y para la torre. A todo esto le añadí una base, para que tuviera más altura y pudiera poner un puente derruido que conectase con el otro.

Una vez imprimada, la reservo para ponerme con ella en Febrero.


Imprimé la colina sangrienta tras texturizarla con arena de playa y la reservé para cuando terminase la primera parte del proyecto.


Césped entre las baldosas y musgo en una de sus columnas, toque personal acabado.



Una vez todo montado, limado e imprimado, empecé a pintar. En el caso de la escalera, ya venía pintada cuando la compré y no estaba nada mal, solo retoqué unos cuantos desperfectos y la dejé tal cual. Ahora, echando la vista atrás, debí de imprimarla y pintarla a mi manera, para que quedase acorde con el pintado de la torre.


Foto final con y sin estatua del jardín de Morr.

Antes de ayer di por finalizado el proyecto cuando terminé de pintar los dos últimos muros. En cuanto a técnicas de pintado, pues pintura base, tintas, luces y pincel seco. Y el Ryza rust de GW de la gama Technical para recrear el óxido. Las fotos no están muy allá porque las hice todas con el móvil, pero en breve les haré unas cuantas con la cámara y las pondré en mi cuenta de Flickr.

El flash y la cámara del móvil no le hace justicia.


Este elemento de escenografía lo hemos ido estrenando en las dos primeras partidas de Frostgrave y la verdad es que da mucho juego y queda fenomenal en mesa. Si os preguntáis por qué no le he puesto base, es simple. De esta manera puedo utilizar los muros, la torre y el puente derruido de manera independiente y eso, a mi modo de ver, le da un plus a la pieza de escenografía, una versatilidad muy útil para el juego.

Estrenándola a falta de terminar los dos muros largos.


Ahora me pondré a terminar la segunda parte de este proyecto  a ver que tal queda y si ambos en conjunto hacen una pieza jugable y que encaje bien en mesa.



Así da gusto jugar, la verdad.





jueves, 1 de diciembre de 2016

De DMs y Jugadores

Desde el principio de los tiempos roleros, hace ya 26 años, siempre he tenido la firme convicción de que dentro de cada rolero habita un DM en potencia. Cualquiera, con mayor o menor éxito, puede ponerse tras la pantalla y narrar una historia. Y es verdad que a todos los jugadores que he conocido siempre les ha picado el gusanillo de ponerse tras la pantalla y probar como es eso de sentirse el narrador de la historia. Pero claro, hay mucha diferencia entre ponerte tras la pantalla por voluntad propia, por petición de tus compañeros o simplemente por probar a ver como son las cosas desde el otro lado del muro (Verdad, Jon Nieve?)


Con los años, Me he dado cuenta que hay roleros que sólo funcionan al 100% como jugadores, y que sólo se ponen tras la pantalla en contadas ocasiones, más por obligación con los demás compañeros que por voluntad propia. Hay otros, que desde que descubren el rol, buscan sentarse tras la pantalla y se suelen convertir en el DM oficial del grupo, pasando al otro lado de las trincheras cuando está muy saturado o cuando otros deciden probar el poder que yace tras la pantalla.





En mi experiencia personal, podría decir que he sido afortunado, ya que en mi grupo de juego, siempre ha estado el incombustible Nerull, con el que he compartido casi el 50% del esfuerzo de dirigir partidas. Hemos tenido amigos y compañeros que han hecho de DM, pero ninguno con la consistencia y la constacia que hemos puesto nosotros en nuestras campañas. Tal vez esa haya sido la clave para que ninguno de los dos nos hayamos "quemado" tras la pantalla y también la razón por la que nuestros compañeros hayan sido más jugadores que DMs.





A día de hoy llevo dándole a esto del rol 27 años, y conmigo Nerull, y hemos pasado por innumerables fases. Desde los interminables veranos jugando prácticamente cada día, de épocas en las que jugábamos en grupos diferentes, explorando nuevos jugadores y nuevos DMs en busca de inspiración y conocimientos, hasta llegar a nuestro grupo fijo con los que hemos estado jugando los últimos 15 años.




Hace ya un par de años, hemos entrado en una época en la que jamás pensamos entrar. Primero caí yo, que  a causa de la paternidad y tuve que aflojar el ritmo de partidas, tanto de DM como de jugador. Luego le pasó a Nerull, pero de manera diferente, él se desencantó con los juegos de espada y brujería, cuando hasta el momento había sido un incombustible de D&D, pero tantas ediciones, tantas reglas y tantos suplementos de juego, acabó con sus ganas. Tal vez el punto de inflexión fue cuando trató de pasar del D&D al Warhammer RPG de FFG, lleno de tokens y artificio. Mucha inversión, mucha lectura para finalmente jugar sólo dos partidas. Desde ese momento, Nerull decidió enfocar sus esfuerzos en La llamada de Cthulhu, un juego con el que había coqueteado como DM ocasional, y que bajo mi arbitraje, había pasado media vida de jugador.




En mi caso, ni siquiera las ganas le pueden al cansancio, los compromisos familiares y a los problemas para organizar partidas de manera periódica con el grupo de siempre. Traté de meterme de lleno en el Runequest 6, del que arbitré dos partidas. Traté de montar una campaña de cazadores de libros para La llamada de Cthulhu, que ni siquiera iniciamos debido a la desidia y problemas de horario de los jugadores.


La única buena noticia es que Nerull ha encontrado un grupo de jugadores jóvenes y entusiastas, gracias a su hermano menor, con los que juega de manera habitual y con los que yo me engancho de vez en cuando.




He pasado de DM habitual, voluntarioso y organizador, a un mero jugador ocasional. Al que las ganas de retomar el hobby le puede todo lo demás. Es un quiero y no puedo constante. Creo que lo último que arbitré fue "Tierra de nadie", un módulo de la Llamada de Cthulhu en la primera guerra mundial que estaba destinado a ser la precuela de la campaña de cazadores de libros, a la que dediqué horas, que ahora se me antojan vacías, muchas ganas y esperanzas.




¿Es un proceso natural? Es muy posible. Y la nostalgia no ayuda. Cada vez que nos reunimos los colegas roleros, surgen mil anécdotas roleras y muchas promesas de partidas que no terminan cuajando por los problemas de los que hablaba antes.




Ahora mismo, lo único que satisface mis ansias frikys, es un hobby incluso más antiguo que el rol, pintar minis y escenografía. y por supuesto jugar. Algo que es más viable ya que sólo dependo de mi mismo para pintar y de otro colega, en este caso Bruendar, para jugar.


Ahora llega diciembre, el fin de año y nuestra lista de propósitos para el año que viene. En la mía está claro que intentaré retomar el rol de manera más habitual y sobre todo trataré de ponerme de nuevo tras la pantalla y llevar a la mesa alguna de las campañas que tengo en mente. Ya veremos que me depara el 2017.


¿Y vosotros? ¿·En que punto de vuestra vida rolera? ¿Algún propósito rolero especial para el año que viene?